La parte maldita

Por: Eduardo Martínez


 

Georges Bataille denominó la parte maldita al excedente que se gasta improductivamente. El consumo, en las sociedades antiguas, fue una estrategia de distinción social que sirvió para preservar el rango, en el orden social, orientado por el deseo de prestigio.

El texto Ensayo sobre el don, de Marcel Mauss, sirve a Georges Bataille para introducir la noción de consumo improductivo a partir de la figura del potlacht. Este último, acorde a Wikipedia,

“Toma la forma de festín ceremonial para el que se utiliza carne de foca o salmón. En este festín se observan las relaciones jerárquicas entre los grupos, que se refuerzan mediante el intercambio de regalos y otras ceremonias. El anfitrión muestra su riqueza e importancia regalando sus posesiones, queriendo dar a entender que tiene tantas que puede permitirse hacer tantos regalos. Por tanto, se puede decir que el potlatch consistía en cambiar regalos por prestigio, que se incrementaba con el valor de los bienes distribuidos. A partir del siglo XIX, los pueblos que practicaban el potlacht, y en particular los kwakiutl, comenzaron a comerciar con los europeos, lo que supuso un gran aumento de su riqueza, al mismo tiempo que disminuía drásticamente su población debido a las nuevas enfermedades que éstos introdujeron. Ello estimuló una intensa competencia por el prestigio, hasta el punto de que los kwakiult comenzaron no sólo a regalar bienes como mantas y piezas de cobre, sino incluso a destruirlos. En algunos casos, los anfitriones destruían la mayor parte de sus propiedades, e incluso llegaron a quemar sus casas. Este hecho produjo el que algunos estudiosos llegaran a considerar estas prácticas como comportamientos económicamente derrochadores, resultado de un impulso irracional de búsqueda de estatus y prestigio”.

Foto: leedor.com
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El potlacht, entonces, es la existencia del gasto improductivo con funciones sociales, mientras que la parte maldita está destinada a la destrucción y la soberanía consiste en el gasto del excedente, pues la persona es una ocasión propicia para la dilapidación de sus mejores recursos y, en eso precisamente, radica su principio de soberanía.

Así, podemos decir que la distinción entre el consumo premoderno y el consumo de la sociedad contemporánea es que, en la última, el excedente sólo se gasta y reproduce en sí misma. Así, el excedente se ha erigido en maldito, pues la sociedad no encuentra formas de reusarlo para incrementar la producción y, por ello, la sociedad del cansancio gasta tal excedente en guerras, lujos, internet, ritos, sexualidad y compulsividades. El autor en cita, en este tópico particular, manifiesta textualmente:

“consumo improductivo, que es fin en sí mismo y que convoca al lujo, el luto, las guerras, los cultos, los juegos, las artes, las fiestas, la actividad sexual perversa (desviada de la genital), y al que es inherente un principio de “pérdida” (gasto incondicional, no sometido al cálculo racional.”

De este modo, para Georges Bataille, la historia humana se reduce, por un lado, a producir y acumular y, por otro, a consumir y derrochar ya que

“el ser humano produce mucha más energía que la que necesita para subsistir y ese excedente no puede más que derrocharlo inútilmente.”

Hoy, los detentadores de la riqueza se distinguen por no gastar sino acumular más. El odio al gasto improductivo es su justificación y razón de ser. Por ello, según Georges Bataille, las sociedades contemporáneas intentan superar la parte maldita produciendo crecimiento sin fin. Sin embargo, en ellas siempre están presentes restos de gasto improductivo y del principio de soberanía.

No olvidemos la existencia del deseo por la dilapidación irracional de recursos, corazón del modo de producción-dominación capitalista, que se materializa con la positividad de la globalización, de las crisis, de la política, del dinero, de las adicciones y de la imagen. Es decir, todos los problemas que aquejan al mundo líquido están producidos por la parte maldita. Ahora que sabe esto, ¿ya sabe cuál ha sido su contribución del día a la parte maldita?

Foto: artricenter.files.wordpress.com
Foto: artricenter.files.wordpress.com

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Acerca de Eduardo Martínez

Abogado Postulante en las Materias de Extinción de Dominio y Derecho Procesal Penal Acusatorio y Oral. Maestro en Política Criminal por el INACIPE. Catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAM, del INACIPE y de la Escuela Libre de Derecho de Puebla. Socio de Número del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México y Miembro de la Comisión de Derecho Penal del Colegio. Capacitador Certificado, en razón de sus méritos, por SETEC. Escritor de más de 10 libros, conferencista y articulista.

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