El principio del tiempo / Opinólogía / La próxima batalla de los derechos humanos

La próxima batalla de los derechos humanos

Por Aram Barra


Para el último trecho del siglo pasado, la liberalización de los mercados y la confianza en el libre comercio había ganado sobre el socialismo. La aparición de la ‘tercera vía’, un liberalismo social montado sobre el telón de fondo del estado de bienestar, ayudó a que los derechos humanos sobreviviesen la época. Sin embargo, según el académico Samuel Moyn, la próxima batalla puede requerir un paso más ambicioso.

Fuente: FNPI
Fuente: FNPI

La declaración de amor que se hicieron Vladimir Putin y Donald Trump en Helsinki hace unos días es histórica precisamente por ser un hito en la historia mundial reciente. Efectivamente, el hecho parece relevante justo porque al terminar la Guerra Fría –una carrera a la locura protagonizada entre otros por Rusia y Estados Unidos– un cambio importante tuvo lugar. De acuerdo con datos disponibles, alrededor del final de esa época, los textos publicados utilizaron de manera más preponderante el concepto ‘derechos humanos’ que ‘socialismo’.

Esto es, según la tesis de Moyn, a medida que se extendió la noción de los derechos humanos, a las personas les resultó más sencillo identificarse con extraños a pesar de las fronteras geográficas. Además, en una época donde el neoliberalismo y la globalización comercial avanzaron a pasos agigantados, creando vastos golfos de desigualdad. Con el paso de las décadas, los derechos humanos se volvieron nuestro más alto lenguaje moral incluso mientras los ricos se hacían más ricos y poderosos.

Cuarenta años después, el autor propone en su más reciente libro –Not Enough: Human Rights in an Unequal World (Abril, 2018)– que debemos evaluar los resultados del movimiento de derechos humanos. ¿Cómo los derechos humanos encajan hoy en el desarrollo de la economía política global? Ante el triunfo del libre mercado y la explosión de la desigualdad ¿qué sentido de ‘justicia’ utiliza el movimiento global de derechos humanos?

La premisa central de los derechos humanos ha puesto en el centro –desde hace siglos– que las personas tenemos ciertos derechos (valga la redundancia) que son intrínsecos y no negociables. Su desarrollo conceptual sirvió para justificar revoluciones y crear al Estado nación del siglo 18. Desde entonces y hasta los años cuarenta del siglo pasado, su construcción implicó negociaciones de prerrogativas y significados.

En 1948, cuando la ONU aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconociendo una amplia gama de derechos sociales y económicos para quienes tuvieran ciudadanía. Las siguientes tres décadas, organizaciones como Amnistía Internacional hicieron su mantra del concepto. Los derechos humanos permitieron que Europa y América Latina trascendieran las dictaduras de los años setenta y ochenca  (tanto de izquierda como de derecha).

El libro mira con detalle cómo desde Karl Marx y hasta la fecha, existen sectores de izquierda que afirman que los derechos humanos, y el movimiento que los promueve, funcionan al servicio del capitalismo. Sin embargo, los derechos humanos no son quienes nos trajeron la era neoliberal incluso si ambos comparten el individualismo moral y, a menudo, desconfianza de proyectos colectivistas como el nacionalismo o el socialismo.

Es importante también decir, por el otro lado, que los defensores de los derechos humanos –quienes luchan por concentrar el interés mundial bajo los derechos humanos– no son los responsables de los errores y fallas de la izquierda. En ese sentido, no es justo culpar a los derechos humanos de los reveses que han tenido recientemente las políticas progresistas alrededor del mundo. Como argumenta Moyn, no hay razón para pensar que los derechos humanos que señalan abusos ‘superficiales’ no puedan coexistir con juicios y políticas más ‘estructurales’.

Sin embargo, la desgarradora desigualdad que recorre nuestro planeta nos obliga a pensar si los derechos humanos son suficientes, sobre todo frente al crecimiento de líderes populistas como Trump o Putín. Es tentador pensar que la estrategia debe ser doblar la apuesta aún cuando escudar al más desprotegido no elimina la desigualdad. Entonces, ¿son los derechos humanos suficientes?

El movimiento de derechos humanos ha generado una plataforma desde la cual escrudiñar no sólo las violaciones cometidas por Estados alrededor del mundo, sino que también han llamado la atención a las fallas de fondo cuando un Estado maltrata a sus ciudadanos, sin importar su religión, raza, género u orientación sexual. La expansión del concepto ha servido desde la Guerra Fría y hasta hoy para divulgar altos estándares e ideales de vida para todas las personas.

La desigualdad no es culpa de los derechos humanos, como tampoco pueden ser la panacea para lograr la igualdad. El movimiento de derechos humanos debe utilizar la herramienta a la mano para continuar informando nuestro concepto de ‘ciudadanía’ y luchando contra la violación de los derechos, sin pretender representar la ‘justicia global’. Para esa mucha más ardua tarea, es necesario buscar nuevas herramientas, narrativas, ideales y proyectos por el ‘igualitarismo’. 

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Aram Barra

Internacionalista por la UDLA México y maestro en política y administración pública por New York University y University College London. Actualmente se desempeña como consultor independiente en temas de salud, seguridad y derechos humanos.

Te puede interesar

#Opinólogos

Libertad de expresión: la cura para las malas democracias

Comparte en WhatsApp México vive una profunda crisis derechos humanos y uno de los temas ...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>