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La Real Academia Española vs el lenguaje incluyente

Por: Alejandra Cerecedo



Hace unos días leí una nota que se titulaba Lenguaje inclusivo gana su primera batalla a la RAE de Milenio noticias, en donde se mencionaba el debate generado en España tras el nombramiento de once ministras y seis ministros como parte del gabinete.

Fuente: BLSE
Fuente: BLSE

Ante los cuestionamientos sobre cómo debería denominarse el Consejo (al ser mayoría de mujeres) y, a pesar de las recomendaciones de la Real Academia Española (RAE), la cual señalaba que el masculino gramatical o masculino neutro universal incluía ambos géneros, finalmente funcionarios y prensa optaron por llamarlo ‘Consejo de Ministras y Ministros’.

Un comentario que llamó mi atención y hasta cierto punto rompió con mi postura de animadversión y rechazo desde siempre hacia el lenguaje incluyente, fue el de una usuaria, Celia, quien hacía referencia a la obra El segundo sexo de Simone de Beauvoir, en donde la autora realiza una severa crítica a la concepción de la mujer desde un segundo plano, a ese respecto, ella cuestionaba el por qué para la RAE, en múltiples palabras del plural, ‘lo masculino’ debía ser ‘lo normal’ y ‘lo femenino’ la contraposición a eso, lo cual, desde mi punto de vista es un argumento muy válido según el análisis de Beauvoir, en donde la condición femenina en todo momento histórico, desde el ámbito científico, biológico y cultural, siempre ha sido identificada como “lo otro”.

Esto abrió mi panorama un poco más y me hizo reflexionar sobre el fondo del asunto, sobre la posibilidad de que quizá sea correcto transitar hacia un lenguaje incluyente bajo ese principio, lo que no comparto es la forma de llevar a cabo esa búsqueda del feminismo de la equidad, catalogando nuestras normas actuales como sexistas, discriminatorias o con estereotipos de género.

Considero que no es por ahí, no es atacando a la RAE ni exigiendo a la academia agregar o emplear conceptos inexistentes sino proponiendo iniciativas con bases fundamentadas y sólidas del por qué se requiere un cambio y por qué es necesario incorporar nuevos vocablos ante las demandas actuales y la evolución de la sociedad.

Una feminista que leí recientemente, Camille Anna Paglia señalaba que

“El problema del feminismo es que no representa a un amplísimo sector de las mujeres, por eso se ha centrado en la ideología y en la retórica antimasculina en lugar de hacerlo en el análisis objetivo de los datos, de la psicología humana y el significado de la vida.”

Existen personas que no se piensan más que oponiéndose, acusando de violentos a los demás, viendo discriminación, odio y sexismo donde no los hay como es el caso del lenguaje, (que registra los distintos usos que los hablantes le dan a las palabras) asimismo, aluden a un heteropatriarcado que, como señala Camille, es una estupidez, algo inexistente (al menos en occidente) que nos nubla de cualquier análisis.

Por si esto no fuera poco, esta mañana aparecen videos de feministas españolas exigiendo a la RAE la incorporación de “todes”, “nosotres” “elles” y demás palabras con terminación “es” que incluyen (desde su concepción) no solo a mujeres y hombres sino a todos aquellos que no se sienten identificados con ninguna de estas dos figuras (gays, lesbianas, transexuales, transgénero etc.) incluso aparece también el video de una niña explicando a su maestra por qué debe hablar con lenguaje de género y señalando que es un derecho, pero no, aún no lo es.

En ese momento solo pensé, ¡RAE, por favor no cedas! Ya suficiente tengo con que hayan quitado la tilde en “éste”, “ésta”, “ésa”, “ése”, y “sólo”; (que ya no deben tildarse en ningún contexto) ahora pienso que si lo pongo los que saben la actualización pensarán que estoy mal y si no lo pongo, los que relativamente saben y conocían la regla anterior, también pensarán que estoy escribiendo mal. En fin, afortunadamente la RAE ha declarado que el uso de e o x es ajeno a la morfología del español y sigue firme en su postura.

Nunca he estado de acuerdo en quitarle la riqueza a la lengua, ya lo comentaba Fernando Carreter al expresar que “Si se empobrece la lengua, se empobrece el pensamiento” y tampoco estoy a favor de este nuevo tipo de lenguaje porque creo que no resuelve una problemática real, aunque he de reconocer que el comentario de Celia me hizo reflexionar mucho sobre esa posibilidad.

“¿Por qué lo masculino es lo correcto y lo femenino la contraposición a lo normal?” De todo lo que he leído, fue el único argumento que ha logrado cambiar mi percepción, ¿Por qué? porque no ve prejuicios inexistentes ni un sesgo cognitivo que nos lleve a una distorsión o mala interpretación, sino que se sustenta en una teoría filosófica existencialista que no solo triunfó por su concepción en sí misma, sino por los grandes logros y aportes de su autora en diferentes áreas que nutrieron el verdadero feminismo en la segunda mitad del siglo. Como decía Rita Levi Moltacini “Las mujeres que han cambiado el mundo no han necesitado mostrar otra cosa que su inteligencia” no hay mayor fuerza ni mejor política que el conocimiento para la defensa de los ideales.

Creo que reconquistar la propia identidad no se va a ganar a través del lenguaje incluyente. En un curso reciente sobre violencia política contra las mujeres nos preguntaban ¿qué fin se persigue con la paridad? y ¿por qué debemos tener derecho a la paridad en cualquier ámbito de poder?

Considero que el lenguaje incluyente no va a resolver los problemas que nos atañen, no nos va a dar mejores salarios, no va a reducir la violencia, no nos va a dar el éxito que buscamos, pero, como decía la filósofa española Amelia Valcarcel:

“No tenemos por qué avalarnos en que cambiaremos el mundo, basta con decir: es también mi mundo y quiero estar ahí.”

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Alejandra Cerecedo

Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Veracruzana, estudiante de Ciencia Política y Administración Pública en la Universidad Nacional Autónoma de México. Cursó el programa Technology Entrepeneurship en la Universidad de Stanford. Ex directora y columnista del periódico El Informante, actualmente Coordinadora Nacional de Congresos Grupo Traveo. También es coordinadora de Relaciones Públicas en la Agencia Asertiva.

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