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La salud de los presidenciables

Por: Carlos López Kramsky



Los Artículos 82 y 83 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establecen los requisitos que debe cumplir la persona que pretenda ser elegida titular del Poder Ejecutivo Federal, es decir, presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. En esos artículos no se establece como requisito el gozar de buena salud física, mental, emocional, o cualquier situación similar.

Fuente: diariobasta.com
Fuente: diariobasta.com

En resumen, los requisitos para ser elegido presidente de la República son los siguientes: i) ser mexicano en pleno goce de derechos; ii) tener 35 años cumplidos al tiempo de la elección; iii) haber residido en el país durante todo el año anterior al día de la elección; iv) no pertenecer al estado eclesiástico ni ser ministro de algún culto; v) no estar en servicio activo, en caso de pertenecer al Ejército, seis meses antes del día de la elección; vi) no ser secretario o subsecretario de estado, fiscal general de la República, ni titular del poder ejecutivo de alguna entidad federativa, a menos de que se separe de su puesto seis meses antes del día de la elección; y vii) no estar comprendido en alguna de las causas de incapacidad establecidas en el artículo 83, es decir, no haber desempeñado el cargo de presidente interino, sustituto, provisional o electo.

Bajo esta lógica resalta que en los últimos días se ha publicado diversas opiniones cuestionando si Andrés Manuel López Obrador tiene un estado de salud propicio para desempeñar el cargo de presidente de la República, ello derivado de que en un acto proselitista en Oaxaca sufrió un desvanecimiento. Si observamos el hecho bajo la lupa purista de la legalidad, es inevitable concluir que el estado de salud del candidato López Obrador o de cualquier otro sería irrelevante, pero me parece que hay un análisis adicional que hay que realizar.

¿Qué elegimos cuando votamos por un presidente de la República? Elegimos a una persona, a un proyecto, a un camino de decisiones políticas que impactarán directamente en la vida de todos los que vivimos en este país. Cuando ejercemos nuestro derecho al voto escogemos a un líder del gobierno que tomará las determinaciones difíciles –y las fáciles también- durante los próximos seis años y que coadyuvarán a guiar a la economía, la gobernabilidad, la seguridad pública, el desarrollo social, el combate a la pobreza, la construcción de infraestructura vital para el crecimiento, etcétera. Con justa razón esperamos que esa persona y su equipo desempeñe su función durante el periodo para el que fue electo, pero ¿qué impacto tendría que por una cuestión de salud dicho servidor público no pudiera continuar en su encargo? Me parece que no debería tenerlo en demasía.

Los seres humanos no somos eternos y nadie tiene comprada la vida. El presidente de la República está en constante riesgo; no solo su salud puede empeorar a causa del estrés y de las presiones diarias del encargo, sino que además se encuentra en constante traslado en automóviles, aviones, helicópteros que aumenta considerablemente el riesgo de accidente. No es inédito que en un accidente aéreo fallezcan servidores públicos de alto nivel. Las inclemencias del clima también pueden ser un factor de riesgo, como lo son para cualquier persona. El propio presidente podría morir en caso de un terremoto, por ejemplo. Pero esa posibilidad no debe paralizar la vida de una nación.

La posibilidad de que López Obrador, José Antonio Meade o Ricardo Anaya tengan problemas de salud que en algún punto les impida continuar en el cargo de presidente de la República no debería ser la causa por la que elegimos a uno u otro. Las instituciones democráticas están diseñadas para enfrentar y superar dichas contingencias. Lo que deberíamos estar discutiendo es cuál es el proyecto de país que queremos para los próximos seis años y que, de manera directa, va a influir en el proyecto de nación de largo plazo.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Carlos López Kramsky

Abogado, Maestro en Derecho Constitucional y Doctor en Derecho por la Universidad Marista, Campus Ciudad de México; tiene estudios de maestría en Derechos Humanos y Democracia por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO); diplomado en Análisis Político por la Universidad Iberoamericana y en Diversidad Cultural, Políticas Públicas y Derechos de los Pueblos Originarios de México, por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Ha sido catedrático en diversas universidades, asesor legislativo y servidor público en el Gobierno Federal.

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