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La sátira árabe (Parte I)

La herida que provoca la lengua es como la que la mano provoca.

Imru’l-Qays, Temible arma.

La palabra traspasa al hombre, la aguja no.

Al-Ajṭal, Arma.


Por: César Navarrete


La hiŷā’ o sátira fue uno de los géneros que surgió entre los beduinos del desierto de la península arábiga, y rápidamente se empleó como arma política en la rivalidad tribal —bajo la creencia de que el šā‘ir, poeta, adivino y portavoz de los suyos, podía vencer a su contrincante por medio de la magia de la palabra.

Paulatinamente la sátira perderá dicha condición sobrenatural, y se establecerá como un compendio de ataques —ya entre individuos, ya entre comunidades—, a partir de los cuales los poetas buscarán establecer la superioridad de su origen y condición (mafājir), y la consecuente descalificación de sus rivales (maṭālib).

Curtiduría. Fez, Marruecos. Foto: César Navarrete
Curtiduría. Fez, Marruecos. Foto: César Navarrete

Previamente a la aparición del Islām en el siglo VII, en la denominada Ŷāhiliyya, ignorancia o barbarie, la sátira no era sino un epigrama espontáneo: qiṭa, fragmento. Sin embargo, en su proceso evolutivo, en que intervienen los poetas mujaḍramūm o híbridos, generación que experimentó el nacimiento de la nueva fe, se asimilará a la estructura de la qaṣīda desde dos perspectivas: prólogo amoroso más epigrama, o sustituyendo al panegírico en el esquema tripartito: nasīb, raḥīl y madī.

Emilio García Gómez, a quien seguiré a partir de aquí, repasa su evolución (Poemas arabigoandaluces, Los cuadros: ditirambo, sátira y elegía, pág. 50):

En lo antiguo constaba de un envío, que fue perdiendo importancia, y de un desarrollo satírico, de ordinario sumamente violento, que cada vez se fue reduciendo más, hasta casi degenerar en epigrama. Los tiempos nuevos y el despotismo creciente fueron anulando este cuadro, tan en vigor en los días del desierto. Casi nunca, por otra parte, tiene valor universal, por excesivamente ligado a circunstancias anecdóticas.

Para el período Omeya (661-750) se desarrolla la naqīḍa, diatriba, poema escrito como respuesta a una sátira, utilizando la rima y el metro empleados por el atacante (naqā’iḍ).

Esta dinastía, que fijó su capital en Damasco, se valió de las dotes poético-satíricas para consolidar el poder de los muḍaríes, tribus del Norte, en detrimento de los árabes del sur: yemeníes y qaysíes, encarnadas por el poeta cristiano monofisita y beduino, Abū Mālik Giyyāṯ ibn Gawṯ ibn al-Ṣalt, mejor conocido como Al-Ajṭal (m. 710) —le chantre des Umayyades, como lo llamó el jesuita Henri Lammens.

«Los tres poetas omeyas», como los califica Albert Renon: Al-Ajṭal, Ŷarīr (m. 732) y al-Farazdaq (m. 730), desempeñarán un doble papel, adaptando la casida a las necesidades políticas.

En el período ‘Abbāsí (750-1258) la sátira pierde el prólogo y sus críticas devienen en radicales ataques al poder.

Se trata de una época de cambios. Bagdad se convierte en el nuevo centro y la vida beduina errante cede su lugar al sedentarismo citadino. En palabras de García Gómez (Obra citada, Evolución de la poesía oriental, pág. 14):

El poeta no sabe ya contar las vértebras del camello, ni describir los matojos de las dunas, ni las sangrientas lides, ni los festines bárbaros, ni la libertad cristalina e infinita de la miseria y el hambre. Ya no es el oráculo político de la tribu, que celebra la victoria, insulta al enemigo o azuza a la venganza, sino el panegirista asalariado o el libelista insidioso.

En este contexto surgen los muḥdaṯūn, poetas modernos, y su predilección por la dulzura, la sencillez y la elegancia; así como por la renovación temática y metafórica. De la mano de este movimiento surge la Šu‘ūbiyya, nacionalismo anti-árabe, con especial participación de los mawālī o señores persas, que reivindica la supremacía de las razas conquistadas e islamizadas por los árabes.

A Bašsār ibn Burd (m. 784) se le considera el primer muḥdat, y precursor del nuevo género obsceno que nace bajo el nombre de muŷūn, y que Abū Nuwās (m. 814) —llamado por el poeta sirio Adonis «el Baudelaire de los árabes», y que en las Mil y una noches figura como el bufón del califa Hārūn ar-Rašid—, otro autor de ascendencia iraní, consolidará con genio y desparpajo, arremetiendo contra los valores del sometedor.

En el siglo IX se produce una disputa entre los modernistas y los neoclásicos o defensores de lo antiguo —como aquellas que también se sucedieron en la poesía occidental: francesa, alemana… Abū Tammām (m. 845) y al-Buḥturī (m. 897) encabezaron el contra-movimiento. Sin embargo, las diferencias en el arte de ambos bandos no fueron tajantes, ya que algunos autores ensayaron o retomaron aspectos antagónicos.

Otro género que se consolidó durante este siglo fue el ascético o zuhdiyyāt —cuyos orígenes se remontan al poeta cristiano ‘Adī ibn Zayd (m. 600), que sirvió a los reyes de al-Ḥīra—, gracias a Abūl-l-‘Aṭāhiyya (m. 825), y que más tarde manejará magistralmente el adelantado Abū-l-‘Alā’ al-Ma‘arrī (m. 1057).

Mezquita de Córdoba. España. Foto: César Navarrete
Mezquita de Córdoba. España. Foto: César Navarrete

Ibn al-Rūmī (835-896) es uno de los grandes epigramáticos árabes. Punzante, desenvainará su cálamo para ridiculizar tanto a sus enemigos literarios como a la Humanidad misma.

El infortunado príncipe Ibn al-Mu‘tazz (m. 908), que reinó un día solamente antes de ser estrangulado por sus enemigos, recogió en sus Ṭabaqāt šū‘arā’ al-muḥdain, anécdotas humorísticas y biobibliografías de los denominados muŷŷān, poetas libertinos, así como de locos, bufones, matones y mendigos pertenecientes al Califato ‘abbāsí.

El máximo representante de esta corriente será el bagdadí Ibn al-Ḥaŷŷāŷ (m. 1001), y su repercusión en al-Andalus alcanzará a los poetas que vivan bajo el dominio almorávide.

El más grande de los poetas árabes, al-Mutanabbī (915-965), «el que se las da de profeta», escupirá sus dardos venenosos contra el liberto Kāfūr, en casidas notabilísimas, dejándonos testimonio de su carácter indomeñable.


Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de César Navarrete

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Valle de México, con un Diplomado en Nivelación Pedagógica para profesores de Educación Secundaria por el Centro de Actualización del Magisterio en el Distrito Federal. Profesor universitario, escritor, viajero, traductor, fotógrafo, bloguero, documentalista y etnomusicólogo. Ha traducido textos literarios en más de diez idiomas y publicado en medios tradicionales y virtuales de México, Honduras, Perú, Colombia, España, Francia y Portugal. Es autor de los libros: Poenimios (México, 2014), Fábulas-o-heces (México, 2014), 20 Poenímios (Coimbra, Portugal, 2016) y Epigramas y maxinimias (México, 2017).

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