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La sociedad en la construcción de lo público

Por: Ximena Escobedo


Actualmente nuestro país atraviesa por una crisis económica, política y social. Nos rodea una generación de políticos de los cuales la mediocridad, corrupción, escándalos e impunidad se han vuelto sus estandartes de gobierno. Partidos Políticos que siguen operando igual que hace 30 años, mismas reglas, estructuras e ideologías, siguen operando bajo la vieja forma de hacer política. Esto ha generado un hartazgo ciudadano de la clase política, un rechazo creciente a los partidos políticos, una decepción política y social, y una ola de corrupción núcleo de malos gobiernos que transciende la realidad de nuestro país. Hoy hablamos de estos temas y lo vemos como algo normal, algo que ya no nos sorprende debido a que se ha vuelto “el pan de cada día” de nuestro país.

Por muchos años, se creía y entendía que la construcción de lo público, sólo correspondía al gobierno, hoy se comprende que a los ciudadanos también les corresponde la construcción de lo público. ¿Por qué?, porque es un integrante del Estado y debe hacerse responsable de su construcción.

FOTO: El Universal
FOTO: El Universal

Cuando hablamos de lo público entendemos lo que es de todos, pertenece a todos y se construye entre todos.

Con lo antes expuesto y las teorías de la ciudadanía de la Grecia antigua , entonces establecemos que ser ciudadano es estar involucrado e ir de la mano con lo público, o como diría Fernando Savater ; “ entiendo por ciudadano el miembro consciente y activo de una sociedad democrática que conoce sus derechos individuales y sus deberes públicos, por lo que no renuncia a su intervención en la gestión política de la comunidad que le concierne ni delega automáticamente todas las obligaciones que ésta impone en manos de los especialistas a seguirDesafortunadamente esto es algo que todavía todos no acabamos de entender.

Tras la constitución del Estado moderno, se da espacio al surgimiento de dos nuevos conceptos que son fundamentales para entender la idea de ciudadanía en el mundo de hoy: la publificación y la ciudadanía social. De la primera podemos establecer que es la conversión de lo privado a lo público, mientras que en el caso de la ciudadanía social, es un tipo de relación que implica una dirección doble: de la comunidad hacía el ciudadano y del ciudadano hacia la comunidad.

La ciudadanía se ha entendido como el estatuto jurídico – político que otorga derechos y obligaciones, mismos que se han reducido de la siguiente forma; derechos que abarcan la garantía de libertades, protección de la ley y contar con servicios públicos, obligaciones; respetar la ley, pagar impuestos y votar. Esta concepción se mantiene, pero ya no basta, pues se ha logrado entender que el elemento central del ciudadano moderno, es la participación.

Por muchos años, la sociedad mexicana se ha caracterizado por tener bajos niveles de cultura y educación política, así como participación. El ciudadano promedio en nuestro país, limita su participación a presentarse a las urnas cada 3 o 6 años a votar, o como en los pasados procesos electorales, ya ni siquiera votar, pues esto los hace sentir y pensar que ya cumplieron con su función ciudadana. Si bien con el paso del tiempo han empezado a subir los índices de participación de la sociedad, pero lo que sigue siendo alarmante, es que ante los altos niveles de descontento que existe en todas las áreas, la participación se sigue quedando corta.

Las redes sociales se han convertido en el pilar de la comunicación, libertad de expresión etc., pero también se ha convertido en un gran problema, o bien, en un arma de doble filo. México es de los principales países en América Latina, en cuanto hacer uso de las redes sociales, se estima que a comparación de países asiáticos y europeos, la población mexicana navega entre 5 y 6 horas más que los antes mencionados, es decir, somos una sociedad ampliamente conectada. Esto (desde mi perspectiva), ha generado que nos creamos los dueños de la verdad absoluta, o bien conocedores de todo lo que pasa. Nos hemos convertido en una sociedad que todo lo que ve lo cree, ¿cuantos de nosotros no hemos compartido cosas sin realmente conocer e investigar del tema?, los titulares que salen en Facebook los compartimos y mostramos indignación, en lo personal, me ha tocado ver que gente comparte cosas que ya pasaron hace meses y lo plantean como nuevo, esto NO es cualquier cosa.

FOTO: Ciudadanía 20
FOTO: Ciudadanía 20

La participación de hoy en día se ha reducido justo en eso, “en ser y hacer una publicación en las redes sociales”, pues a la hora de la practica, estos “share” – “likes”- y comentarios, simplemente se quedan en el aire.

Por muchos años se ha pelado por lograr lo que hemos mencionado con anterioridad, la participación ciudadana, en todas las áreas, en todos los sentidos, y en vez de aprovechar los pocos espacios donde se puede, nosotros mismos pasamos indiferentes.

Entonces me pregunto; ¿realmente estamos construyendo lo público?, o seguimos dejándole a un pequeño grupo que lo haga. No importa si tenemos un buen o mal gobierno, si todos estamos felices y contentos, aún así se debe participar en la construcción de ello. Por décadas, hemos crecido rodeados bajo una cultura paternalista, donde papá Estado debe resolver y brindar todo, debe brindarnos desde seguridad hasta la luminaria de nuestra calle, esto genera que automáticamente ellos sean los responsables de todo lo que pase alrededor, ¿pero de verdad es así?, ¿por qué nosotros no?. Estos cuestionamientos y creencias, no están precisamente mal, pues así hemos crecido, pero desafortunadamente estos métodos ya no son suficientes, poco a poco hemos entendido que el gobierno ya no es suficiente , y que tenemos que empezar a tomar cartas en el asunto. La sociedad mexicana tiene un poder popular que a veces ni imaginamos el alcance que este tiene . El claro ejemplo de ello, es lo recientemente pasado con los famosos XV años de Rubí, o como muchos lo han llamado; “el evento esperado del año”. Fuimos una sociedad que en menos de 24 horas ya había hecho viral la información, creado memes, TODOS sabían y conocían el tema, todos publicaban en Facebook bromas y comentarios al respecto, ¿impresionante cierto?, porque no usar ese poder popular en cosas realmente positivas y necesarias, en la construcción de lo público, les aseguro que nuestro panorama sería totalmente diferente.

Hemos crecido bajo la idea que la política y el gobierno no es un tema para todos, sino simplemente para unos cuantos, para aquellos que están dentro de estos, o para los que estudiamos este campo en especifico, sin embargo, es un tema de TODOS, pues a todos nos beneficia, o bien, a todos nos afecta.

Es de la incumbencia y nos afecta, los altos niveles de violaciones a los derechos humanos en nuestro país, que el dinero destinado a los servicios públicos sea desviado, los altos niveles de inseguridad que nos rodean (los más altos en los últimos 10 años), que no todos puedan tener una educación de calidad, que nuestra deuda externa crezca, casas blancas, que la corrupción haya llegado a su límite pues nunca antes en la historia del país habían podido documentarse desfalcos tan grandes como los de las ultimas camadas de gobernadores.

Siempre ha habido corrupción en nuestro país e impunidad dentro y fuera de las instituciones y de los partidos políticos, pero esta, a ambos rebaso. Estos problemas estructurales de pobreza, corrupción, impunidad e inseguridad, crecen exponencialmente en vez de minimizarse. También la gran crisis de credibilidad de la institucionalidad democrática en el país. la mayoría de los estudios de cultura política, nos hablan del mal estado de confianza pública que tiene las instituciones del Estado, los partidos políticos, las instituciones del legislativo y las electorales.

Hay dos cosas que debemos tomar en cuenta para dimensionar la importancia de nuestro papel en la construcción del Estado. La primera, es que no podemos seguir asumiendo que la democracia llegó para quedarse, esta se nos puede ir de las manos, segunda, que el elemento central de la nueva idea de Estado es la interacción de los actores que lo integran, es decir; Estado = gobierno + sociedad civil.

FOTO: Pulso Red
FOTO: Pulso Red

Estos dos actores (gobierno y sociedad), viven en un constante choque, incluso con anterioridad el gobierno veía como su peor amenaza a esta. Hoy se lucha por llevar esta nueva idea de Estado y de interacción no sólo en México, sino en todo el mundo. Un trabajo en conjunto donde ambos actores jueguen los papeles que les corresponde. En lo personal (probablemente muchos difieran), uno no puede vivir sin el otro, por eso debe existir una interacción en conjunto.

Es eminente que la situación de nuestro país es intolerable, pero tampoco podemos seguir buscando culpables, muchos dicen que tenemos el gobierno que merecemos, a mi me gusta usar la expresión “lo de arriba es simplemente el reflejo de lo abajo”, porque así lo creo, como también creo que la situación de nuestro país es el reflejo de nosotros mismos. Y no se trata de buscar culpables, aunque siempre es más fácil culpar a los que están en el poder, pero ¿y nosotros?, ninguno de los dos actores es libre de pecado para tirar la primera piedra. Como sociedad también hemos cometido graves errores y la factura ha sido elevada. No cabe duda que como sociedad, país y gobierno nos falta mucho por hacer y grandes retos se nos aproximan. Somos una sociedad que es capaz de organizarse y empezar a atender los problemas que nos rodean.

Por ejemplo, Myanmar, es un país que apenas en el 2015 se llevaron a cabo las primeras elecciones democráticas en el país, pues por mucho tiempo vivieron bajo un gobierno militar. Si, el mismo año que nosotros votábamos para renovar diputaciones, municipios, etc., un país votaba por primera vez por alguien. Sin embargo, es un país donde la labor social y el poder que tiene esta, es inmenso. Antes de llegar la democracia, ellos ya estaban organizados y empezaron construir sus ciudades, cuidar su patrimonio cultural, ayudarse entre todos, y lo más importante, siempre ver por el otro al mismo tiempo que por uno, hoy , al abrirse a la democracia, la sociedad trabaja en conjunto con el gobierno para incrementar la calidad de vida de todos y del país. ¿Por qué en México no se podría?. Participemos y volvamos a esa antigua idea de lo que era un ciudadano, en vez de preocuparnos, ocupémonos, hagamos las cosas que estén a nuestro alcance, así sean mínimos, pero aportemos. No sigamos siendo una sociedad que se da por bien servida compartiendo cosas sin leer y sin conocer, sin involucrarse porque “eso es tarea de otros”, o bien limitando su participación a votar. Llevemos lo que creemos a la practica, usemos el poder popular para cosas positivas que nos ayuden a la transformación del país que TODOS queremos.

La construcción de lo público debe basarse en la participación, en el poder popular. El artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece que “ la soberanía nacional reside esencial y originalmente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye en beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”. No sigamos pensando que la construcción de lo público no nos toca o se limita en la renovación de los poderes en la urnas, pues entendamos que la gran crisis que atraviesa nuestro país, no se va a resolver en un sexenio, con un gobierno y con una que otra política pública eficaz. Debemos de reconstruir y también construir un nuevo camino que nos lleve a tener un mejor gobierno, mejor calidad de vida, y sobre todo, un mejor país. Esto sólo se lograra a partir del papel que empecemos a jugar en la ecuación, pues hoy más que nunca la sociedad jugara un papel crucial en nuestro país.

Quien siga pensando que la situación económica, política y social que atravesamos no le afecta o “no le pega”, sigue sin dimensionar la delgada línea que estamos por atravesar.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Ximena Escobedo

Licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública en la Universidad Iberoamericana. Asesora en la Cámara de Diputados LXIII Legislatura y del Consejero del Poder Legislativo ante el Consejo General del INE. Apasionada por la política, creo que la juventud no es sinónimo de inexperiencia, columnista y fan de Star Wars.

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