El principio del tiempo / Opinólogía / La Universidad Nacional

La Universidad Nacional

Por: Porfirio Díaz


 

Sin duda, uno de los ministros más ilustres de mi gobierno fue Justo Sierra, quien enfocó sus esfuerzos en mejorar la educación en México, a través del Ministerio de Instrucción Pública. Para las fiestas del Centenario de la Independencia de México, impulsó uno de los proyectos más importantes: la fundación de la Universidad Nacional.

Dicho evento sucedió el 22 de septiembre de 1910, en el Anfiteatro Simón Bolívar. Fue una magna celebración política a la que acudieron intelectuales de la época, desde escritores hasta políticos. Don Justo pensaba, con justa razón, que sería necesario una universidad con filosofía positivista sería necesario para defender el “orden y progreso” que había instaurado mi gobierno.

Foto: elsemanario.com
Foto: elsemanario.com

No considerábamos, entonces, que una revolución estallaría dos meses después, o que la voz de Francisco I. Madero resonaría en cada rincón del país. Nosotros disfrutábamos de las grandes fiestas pomposas que se habían organizado por los cien años del inicio de la lucha armada para lograr la Independencia de México. Aquel 22 de septiembre de 1910, don Justo tomó la palabra:

 “La Universidad está encargada de la educación nacional en sus medios superiores e ideales; es la cima en que brota la fuente, clara como el cristal de la fuente horaciana, que baja a regar las plantas germinadas en el terruño nacional y sube en el ánima del pueblo por alta que éste la tenga puesta”.

Se fundaba así el gran centro educativo del país, heredera de la Real y Pontificia Universidad de México, la que más tarde se llamaría Universidad Nacional Autónoma de México. Hay que destacar que a este proyecto, se integraron el Colegio de Minería, la Escuela Nacional de Medicina; la Escuela Nacional Preparatoria, y la Escuela Nacional de Jurisprudencia, entre otras; que formaron la base de la Universidad Nacional.

Sin duda, era un momento de orgullo que México nunca podrá olvidar; y uno de los más importantes para aquellas Fiestas del Centenario.

Recuerdo que aquel día, don Justo Sierra se volvió hacia mí, y terminó su discurso con las siguientes palabras:

Señor presidente: la Universidad Nacional es vuestra obra; el Estado espontáneamente se ha desprendido para constituirla de una suma de poder que nadie le disputaba, y vos no habéis vacilado en hacerlo así, convencido de que el gobierno de la ciencia en acción debe pertenecer a la ciencia misma. ¿Sabrá el nuevo organismo realizar su fin? Lo esperaremos y lo veremos.

 ¡Y vaya que ha sabido realizar su fin!

Foto: enterate.mx
Foto: enterate.mx

 

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Acerca de Don Porfirio Díaz

@DonPorfirioDiaz es el alter ego de Pedro J. Fernández, autor de dos novelas históricas “Los Pecados de la Familia Montejo” y “La Última Sombra del Imperio”. Fue dialoguista de la teleserie “El Sexo Débil” y ha colaborado con varios medios nacionales con artículos históricos.

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