El principio del tiempo / Opinólogía / Las armas nucleares y el debate humanitario

Las armas nucleares y el debate humanitario

Por: Laura Pardo


Actualmente, existen nueve países poseedores de armas nucleares. Según datos de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés), estos países poseen quince mil armas nucleares. De ellas, 1,800 están en estado de alerta, es decir, listas para usarse. Muchas son más poderosas que las que se lanzaron en Hiroshima y Nagasaki en 1945. Con esto en mente: ¿existe alguna regulación para su uso?, ¿hay algún mecanismo para evitar que en algún momento sean empleadas?

Uno de los más grandes problemas es que este tipo de Armas de Destrucción Masiva (ADM) se encuentran en todo el mundo, debido al sistema de alianzas o “paraguas nuclear”, de los cuales muchos países en regiones como Europa o Asia son parte.

Foto: icanw.org
Foto: icanw.org

 Si bien, ya existe un instrumento vinculante que las prohíbe (el Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares, aprobado en las Naciones Unidas en julio de 2017), este tardó más de setenta años en materializarse, si se toman en cuenta los devastadores efectos de las detonaciones en Japón. Aunque, desde ese entonces, el mundo fue testigo de sus alcances humanitarios, el debate acerca de su prohibición desde la perspectiva humanitaria es muy reciente.

Hasta hace poco, las armas nucleares eran las únicas Armas de Destrucción Masiva que no estaban sujetas a una prohibición expresa en el derecho internacional, pues el debate en torno a su posesión y uso se centraba en los argumentos de seguridad. Ahora bien, después de la Guerra Fría, las consideraciones de seguridad en todo el mundo cambiaron, y conceptos como “disuasión” o “defensa estratégica” no se actualizaron, pues claramente, el mundo no es el mismo que cuando surgieron.

Hoy, al debate sobre la pertinencia de las armas nucleares se suma un nuevo componente que vas más allá de la perspectiva tradicional de la seguridad: el impacto humanitario de su uso, ya sea por medio de una detonación planeada, accidental o por un error de cálculo.

Esta perspectiva señala que para garantizar que nunca más vuelvan a ser usadas, se debe comenzar por su total y absoluta prohibición. Su uso viola todos los principios del derecho internacional humanitario, especialmente la proporcionalidad y la distinción, pues son indiscriminadas y no pueden diferenciar entre objetivos civiles y objetivos militares. Esta perspectiva es que la prohibición de las armas nucleares debe ser total y universal por el simple hecho de que son inhumanas. Incluso, hay quienes afirman que su uso debe considerarse como un crimen de lesa humanidad y un crimen de guerra.

Foto: icanw.org
Foto: icanw.org

Las principales preocupaciones desde la perspectiva humanitaria son, pues, el impacto en los civiles y sus efectos en el medio ambiente. A todas luces, tienen efectos desproporcionados y a muy largo plazo, como quedó demostrado en Hiroshima y Nagasaki; no se puede prever claramente sus consecuencias; no causan el menor daño posible ni a la población ni al ambiente; causan sufrimiento por demás innecesario; y una detonación afectaría a más países, no solamente a quien va dirigido el ataque (principio de neutralidad).

Pareciera que este ángulo es obvio, pero no lo fue por setenta años, pues en el contexto en el que se desarrollaron predominaba el paradigma tradicional de seguridad. Incluso, la Corte Internacional de Justicia se pronunció sobre ellas en su opinión consultiva sobre la legalidad de la amenaza de su uso en 1996. Concluyó que –aún cuando en ese entonces no existía una prohibición expresa- la amenaza de su uso, o su uso, no es legal, pues aunque fueran detonadas sobre zonas no pobladas, la radiación emitida tendría un profundo impacto en el medio ambiente.

Si se compara la evolución de su prohibición con la de otro tipo de ADM, como las armas químicas o biológicas, cuya prohibición se codificó mucho antes, e incluso, se consideraban como normas consuetudinarias; el caso de las armas nucleares fue muy diferente, pues únicamente los ensayos estaban sujetos a una moratoria.

Las armas nucleares y el derecho internacional humanitario son incompatibles, pues su uso, o amenaza de su uso, no se empata con ninguno de sus principios, además de que constituyen uno de los más grandes riesgos para la humanidad.

Laura Pardo es Licenciada en Relaciones Internacionales por el ITAM y cuenta con una Maestría en Derecho Internacional por la Universidad de Sussex. Actualmente, es Secretaria Técnica de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado y Asociada del Programa de Jóvenes del COMEXI. Twitter: @Laurapardoc

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Programa de Jóvenes COMEXI

El Programa de Jóvenes del COMEXI busca constituir una red de jóvenes líderes de México para debatir y analizar las relaciones internacionales del país, facilitando los vínculos profesionales, académicos, culturales, empresariales, de iniciativa social y de opinión, de una nueva generación. Este espacio es a título personal.

Te puede interesar

#Opinólogos

En el Incendio en Guatemala ¡fue el Estado!

Comparte en WhatsApp “Un crimen de Estado no es algo que se tenga que manejar. ...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>