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Las fiestas de Pascua 2017

Por: Judith Vázquez


Cada año en la luna llena siguiente al solsticio de primavera se celebran las fiestas de Pascua para las tradiciones judía y cristiana. La primera recuerda el éxodo de los hebreos[1] y liberación de Egipto hacia la tierra prometida por el D**s[2] de Israel; la segunda la tradición cristiana rememora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo[3] que para los cristianos es el evento trascendental que libera a sus seguidores del pecado a través del sufrimiento.

FOTO: travelbymexico.com
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Las dos fiestas utilizan los textos antiguos para explicar los sucesos a partir de sus libros sagrados convirtiéndolos en los sucesos fundacionales, en donde recordar y preservar la tradición es el objetivo principal de dicha celebración, de tal forma que jamás se olvide el origen y fin de dichas festividades y los preceptos y dogmas permanezcan por los siglos de los siglos entregando a las generaciones nuevas la misma información convertida en tradición con un sentido místico y mágico, producto de la repetición ancestral que consagra la predilección de D**s por sus pueblos elegidos.

Tal parece que la confusión surge cuando no sabemos con claridad cuál de los pueblos es el elegido, sin embargo, las dos tradiciones tienen como fundamento la misma raíz por lo que podemos intuir que las dos tienen algo de razón y que de alguna forma son parientes cercanas que toman caminos diferentes a partir del acontecimiento de Jesús, que coincide con las fiestas de Pascua judías.

FOTO: radiomaria.org.ar
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Pero hablar de liberación en nuestro tiempo implica muchas más cosas que hace 3500 años. Hoy los dioses que nos conducen y acompañan tienen muchos rostros, y las formas de oprimirnos incluyen, en ocasiones, también a las religiones que han sido impuestas como pesadas lozas que algunas personas llevan como imposición cultural a cambio de la salvación de sus almas.

La opresión en nuestro tiempo como en antaño, es todo aquello que nos impide alcanzar un bienestar personal en comunidad, aquello que nos hace enemigos de nuestros próximos (prójimo) y provoca el clasismo, racismo, misoginia, homo-lesbo-bi-transfobia, xenofibia, etc., es decir el rechazo a nuestros semejantes. La opresión es aquello que debemos hacer como imposición social a pesar de que nuestro anhelo más íntimo sea otra cosa distinta a la que hacemos. La opresión puede tener rostro de deudas, conflictos, violencia, dependencias, vicios, etc., todo aquello que nosotras (os) hemos elegido por voluntad, obligación o dogma en algún momento de nuestras vidas pero que no nos hace felices ni contribuye a la mejora de la sociedad.

Hoy casi ninguna comunidad es pura y es necesario reconocer que pertenecemos a múltiples círculos sociales de la vida en donde nos desenvolvemos y encontramos con distintas personas con quienes compartimos el tiempo y el espacio común, incluido el espacio virtual.

En un mundo globalizado es verdaderamente difícil imaginar que todas las personas coinciden con mi forma de vida, valores e ideología, tal vez por esa razón la violencia social la traemos todos a flor de piel porque cotidianamente nos enfrentamos en espacios comunes con personas que tienen valores y formas distintas de ser y vivir y nos resistimos a ceder o conceder valor a los “otros” sin admitir que nosotros somos los demás de los demás.

En un mundo interconectado es difícil imaginar una liberación de un colectivo particular, y nos obliga a buscar una liberación personal necesaria que implica romper con todas las cadenas que nos mantienen atadas (os) a todas esas ideas, tradiciones, actitudes y comportamientos que nos impiden mirar al “otro” como semejante y tener actitudes de fraternidad y sororidad elementales, que sí somos capaces de tener cuando alguien comparte nuestra religión; tal vez, para la celebración de las fiestas de Pascua en 2017 debamos proponer ampliar el panorama litúrgico e incorporar una dimensión globalizada de religión en donde no importa qué y cómo celebres, o qué y cómo lo comas, sino que lo verdaderamente central de la nueva pascua en medio del mundo globalizado fuera creer que “todos somos uno en aquel que nos creó”…y actuar en consecuencia.

Felices fiestas de Pascua…

[1] El Éxodo de los hebreos debió suceder entre los años 1443 AC y 1513 AC sin precisar de acuerdo a los reinados de los Faraones de Egipto, los acontecimientos naturales como la erupción del

[2][2] Elisabeth Shussler Fiorenza, propone nombrar a Dios de ésta forma eliminando el género como aporte a una teología en donde las mujeres tienen lugar.

[3] Que debió suceder en el año 33 de nuestra era según los relatos cristianos del siglo 3o

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Judith Vázquez

Es teóloga, lesbiana, feminista por la liberación y la democracia. Estudió la licenciatura en Teología, Maestría en Teología y Mundo Contemporáneo y Maestría en Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana. Ha sido activista por los Derechos Humanos, por la igualdad y la no discriminación desde diversas organizaciones como ACCIONA AC y Sociedad Unida, desde donde impulsó la reforma de matrimonio igualitario en la ciudad de México y su defensa ante la SCJN en 2010. Sus esfuerzos han sido encaminados a garantizar el ejercicio de derechos de lesbianas y homosexuales en todo México a partir de la entrada en vigor del matrimonio igualitario.

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