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Lo que México le puede aprender a Thaler

Por: Luis M. Sada



El pasado 9 de octubre, la Real Academia de las Ciencias Sueca anunció a su galardonado para el Premio Nobel en Ciencias Económicas de este año, Richard Thaler de quien uno de sus mentores alguna vez dijo “no esperamos mucho de él”. Si bien es cierto que no es uno de los premios que originalmente se establecieron en el testamento de Alfred Nobel y fue creado por el Banco Nacional Sueco, el proceso de nominación, selección, criterios y ceremonia, se hace por la misma fundación.

Foto: Nobel Media Ill: N. Elmehed
Foto: Nobel Media Ill: N. Elmehed

Thaler, de 72 años, ha pasado más de cuatro décadas nadando contra corriente en una disciplina que está sumamente dominada por el pensamiento neoclásico del ser humano racional, egoísta y que siempre busca maximizar sus recursos. Su aportación, se puede reducir a que el estudio de la ciencia económica no debe tener solo como fundamento a este homo economicus, sino que debe incorporar a sus modelos y teorías al homo sapiens, ese ser irracional que muchas veces se acaba su quincena en los primeros días de pagada. Para quien quiera entender todo el proceso por el que pasó Thaler, hoy considerado el padre de la economía conductual, le recomiendo que lea Misbehaving de Thaler y Thinking, Fast and Slow de Daniel Kahneman también galardonado con el mismo premio en 2002; a quien quiera brincarse toda la historia porque le da flojera o no tiene tiempo, lea Nudge para que pueda darse una idea del impacto de la aportación de Thaler en el diseño e implementación de políticas públicas, que es a donde quiero ir con todo esto.

A lo largo de los años, Thaler se fue dando cuenta que sus descubrimientos podían mejorar efectivamente el nivel de vida de las personas, a veces haciendo solo pequeños cambios en acciones llevadas a cabo por las empresas y gobiernos. A estos pequeños cambios, él les llamó coloquialmente nudges o “empujoncitos”. Estos empujoncitos, se traducen en cambios pequeños, que no representan mayor costo pero que su impacto puede traducirse en beneficios como salvar más vidas, menos estudiantes con bajas calificaciones, hasta grandes beneficios macroeconómicos para los Estados.

Foto: The University of Chicago
Foto: The University of Chicago

Entendió que todos los seres humanos respondemos a incentivos (tal como lo establece la teoría económica tradicional), pero además asumió – y comprobó con evidencia empírica, que actuamos en muchas ocasiones de manera irracional. Entendió que muchas cosas las dejamos para mañana, y que a veces las políticas públicas se diseñan de una manera muy compleja, tomando como base al homo economicus.

Uno de sus resultados más exitosos, y demostrables, fue el de una escuela que tenía un grupo numeroso de estudiantes con bajas calificaciones. Al investigar y darse cuenta que en muchas ocasiones los padres no estaban enterados de las fechas de los exámenes de sus hijos, diseñaron un programa voluntario para que los padres recibieran alertas en sus celulares previo a los exámenes, y así pudieran estar al pendiente del estudio de sus hijos. Ese pequeño cambio, logró que muchos de esos estudiantes que tenían calificaciones bajas, mejorará sustancialmente en su desempeño escolar. Y así, como éste, hay muchos otros ejemplos que le sugiero lea para que entienda el gran impacto de estos “empujoncitos”.

Gracias a estos ejemplos exitosos, y en parte a la publicación de Nudge, varios gobiernos como Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia, Suecia, Noruega, Singapur, Alemania, y otros, implementaron departamentos de economía conductual en sus oficinas gubernamentales para diseñar mejores políticas públicas y así mejorar, de manera general, el nivel de vida y bienestar de sus sociedades.

Bien podría aprender México de Thaler, y reducir muchas de las áreas burocráticas ineficientes que tenemos, para implementar una unidad como estas.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Luis M. Sada

Es Licenciado en Derecho por la Universidad de Monterrey y Maestro en Derecho Internacional por la Georgetown University. Actualmente es estudiante de la Licenciatura en Economía por la UNAM y se desempeña como subsecretario de asuntos internacionales del Comité Ejecutivo Nacional del PRI. Se ha desempeñado, entre otros, como abogado para el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, DC, y como Agregado Regional adscrito al Consulado General de San Diego, California.

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