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Los dilemas de una votante indecisa

Por: Kathia Elisa García


“La democracia es una broma griega”.

-Carlos I de Inglaterra

-¿Ya sabes por quién vas a votar, no?

-No, de hecho no. Y estoy realmente preocupada porque no sé qué haré.

-Pero, es súper obvio. Sólo hay una opción.

-Para mí, no.

¿Voto razonado?, ¿voto útil?, ¿voto a consciencia? Ha comenzado una temporada de coyuntura política en México y, cualquier espacio de diálogo e interacción humana es susceptible de convertirse en una arena de debate (en el mejor de los casos) o un escenario trágico de rupturas familiares, amistosas o personales (en el peor de los casos). Las preferencias políticas suscitan una infinidad de tertulias en las que los argumentos van y vienen como si fueran moneda de cambio y, en los casos más radicales…

los fanáticos se violentan a la menor de las provocaciones esgrimiendo amenazas, como si sus candidatos fueran seres inmaculados. Patéticos, confundiendo la política con la religión.

Fuente: elpais.com
Fuente: elpais.com

Para la gran mayoría, la elección ya está hecha, ya sea porque es el candidato de su partido, porque se sienten representados e identificados con alguno de ellos, porque están convencidos por el plan de acción, porque no creen que su voto sea relevante y simplemente irán a tachar la boleta o, ya han podido hacer una elección entre «lo menos peor.» De cierta forma, siento envidia por todos ellos, ya que han podido resolver un dilema ético y moral (en el que yo estoy inmersa) olímpicamente.

El diálogo que cité al inicio, ha sido un punto en común con los que, al igual que yo, aún no sabemos qué hacer con nuestro voto. A todos nos han espetado, con cierto grado de recriminación, nuestra indecisión. Algunos sabios han preferido nadar con la corriente y mantener sólo para sí mismos su conflicto existencial, evitando así el regaño de los otros. Yo no soy de esos sabios y, ya me he llevados varios sermones.

Mis argumentos parten de uno central: todos los candidatos (al menos los presidenciables) no tienen un solo aspecto que me haga pensar que vale la pena respaldarlos con mi voto. Ninguno. En cada uno de los candidatos encuentro aspectos que me parecen incompatibles con la función de presidente de la república y más aún, como representante de toda una nación. ¿Cómo votar por un personaje que alcanzó su oportunidad de postularse mediante la trampa y la falsificación?, o ¿alguien que se dice honesto cuando trae a cuestas el historial de una gestión en la que surgió una estafa maestra?, o ¿alguien que está bajo investigación por lavado de dinero, ¿o alguien que dado cabida y respaldo a una serie de actores corruptos?

¡Qué deprimente tener que hacer una elección entre semejantes carroñeros!

Es inevitable el hecho de que, un presidente o presidenta, es un agente portador de una representatividad. En palabras llanas, los mandatarios son un punto de referencia, para los extranjeros, sobre cómo es la gente del país que gobierna. Teniendo esto en mente, ¿cómo hacer una elección entre personajes que no quiero que me representen ante el mundo?

Por otro lado, y siguiendo la línea de buscar algo que sea medianamente justificable entre sus planes de desarrollo, propuestas de trabajo o posibles funcionarios, creo encontrar a quién sumarle mi voto, hasta que algo nuevo sale en las noticias: un nuevo escándalo de corrupción, una nueva declaración desmentida, un dato verificado…otra vez comienza la re-consideración y la re-flexión.

¿Qué otros aspectos tomar en cuenta? Su desempeño en los debates. Entonces, votar por la que no supo articular argumentos coherentes y cada turno hablo como si de un spot publicitario se tratara; por el que abiertamente propuso, como una solución a la corrupción, cortar manos, literal; por el que se la paso evadiendo cuestionamientos directos y nodales; por el que intentó reivindicar la actual y catastrófica administración; o por quien estuvo citando datos manipulados a modo.

Me cuesta mucho creer que, es lo que hay, porque en ese caso, ninguno es digno de representar a millones de mexicanas y mexicanos que día a día trabajan incansablemente por salir adelante o, sobrevivir. Pocos entienden mi dilema ético-moral, el dilema de muchos; ¿cómo respaldar a alguno de estos personajes que, ni por poco, son dignos? Entiendo bien la dinámica de la política pero, me niego a entrar en un juego en el que, evidentemente, dominan los intereses de una minoría, sobre todo ahora, que me parece que estamos más frágiles y vulnerables que nunca. Mi dilema se asemeja mucho a una tragedia griega, como si Sófocles estuviera tratando de revelar una enseñanza y ocultando otra.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Kathia Elisa García

Licenciada en sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Es asistente de investigación en la misma institución y las líneas de investigación en las que trabaja se enfocan en la etnoarqueología, violencia entre jóvenes, procesos de exclusión y discriminación, identidad, etnografía y antropología.

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