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Los nueve billones de nombres de Dios

Por: Eduardo Martínez


Arthur C. Clarke escribió el texto Los nueve billones de nombres de Dios que comienza cuando un grupo de monjes tibetanos, que desde tiempos inmemoriales se dedica a listar y copiar los nueve mil millones de nombres Dios, acude a un grupo de expertos de IBM con el fin de comprar un ordenador. Su intención es que la computadora termine de escribir todos los nombres posibles de Dios pues, según su profecía, cuando finalicen esta tarea el mundo acabará.

Los técnicos de IBM culminan la labor en un mes y especulan acerca de cómo se sentirán los monjes cuando el mundo no termine y al volver por el valle ven desaparecer las estrellas del firmamento, una por una…señal inminente del inicio del fin.

Este libro describe muy bien el momento del interregno en que nos encontramos: la sociedad de la transparencia ha ejecutado el código de desaparición automática del mundo. A propósito del tema planteado Jean Baudrillard afirma “como resultado de la intervención de todas las tecnologías digitales, informáticas y de realidad virtual, ya estamos más allá de la realidad, las cosas han traspasado sus propios límites. No pueden, por consiguiente, llegar a ningún fin y se hunden en lo interminable (historia interminable, política interminable, crisis interminable).”

Lo anterior implica que carecemos de los medios para terminar los procesos y lo que es infinito carece de deseo, de tensión, de pasión, de acontecimiento…es simplemente el infierno de lo mismo. Así, si la historia no puede llegar a su fin, entonces, hablando con propiedad, ya no hay historia y lo que existen son fenómenos extremos: los que ocurren más allá del fin (extremo=ex terminis). Los fenómenos extremos refrendan el fin, marcándolo por exceso, hipertrofia, positividad y proliferación.

Foto: stevecutts.com
Foto: stevecutts.com

La vicisitud no es la tecnología, sino el éxtasis por la tecnología. No es la información, sino el exceso de información que lleva a la simulación al firmar que hay más verdad que la verdad o la posverdad. El problema es el éxtasis de tiempo, el llamado tiempo real, la instantaneidad que lleva a más presente que el presente, así como el éxtasis de lo real: lo hiperreal que construye algo más real que lo real. El problema no es la violencia, es el terror, que es más violento que la violencia.

Así, la libertad ha sido borrada, liquidada por la liberación, por el panóptico digital; la verdad ha sido suplantada por la verificación, la comunidad ha sido liquidada y absorbida por la comunicación del enjambre digital…la forma da paso a la información y al rendimiento.

De esta forma la historia ha llegado a su fin, se encuentra destruida por la instantaneidad y omnipresencia de lo digital. En lo digital la historia -que es un cadáver- se repite y se repite y, por ello, se convierte en una farsa. Por tanto, lo virtual es una forma de solución final de la historia y las personas son una especie de atracción ontológica. En igual sentido se manifiesta Elías Canetti al describir nuestro deslizamiento al vacío o poshistoria. Esto podría ser otro aspecto de lo que Hegel ha llamado “La vida en movimiento de lo que está muerto”. Ante la fotocopia humana y pensamiento unidimensional digitales, Baudrillard vaticina

“La raza humana no se soporta, no puede soportar reconciliarse consigo misma. Paralelamente a la violencia que descarga sobre otros seres vivos, hay una violencia peculiar a la humanidad, descargada por ella misma sobre sí misma. Es como si, a través de esta violencia autoinfligida, la humanidad quisiera estar preparada desde ahora en adelante para ser la superviviente de alguna gran catástrofe inminente.”

Foto: stevecutts.com
Foto: stevecutts.com

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Eduardo Martínez

Abogado Postulante en las Materias de Extinción de Dominio y Derecho Procesal Penal Acusatorio y Oral. Maestro en Política Criminal por el INACIPE. Catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAM, del INACIPE y de la Escuela Libre de Derecho de Puebla. Socio de Número del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México y Miembro de la Comisión de Derecho Penal del Colegio. Capacitador Certificado, en razón de sus méritos, por SETEC. Escritor de más de 10 libros, conferencista y articulista.

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