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Los saldos de la precampaña

Por: Fernando Belaunzarán


Las precampañas fueron desnaturalizadas por todos, pero por lo mismo su impacto en la elección de julio fue mayor. En la ley, este periodo está contemplado para que los partidos y coaliciones elijan a su candidato presidencial, lo cual fue un mero trámite en las distintas opciones, de tal suerte que con precandidatos únicos lo que vimos fue un adelanto de la contienda que sirvió para que se acomodaran en sus lugares los competidores y desde ahora vislumbrar entre quienes será la disputa final, pues al no haber segunda vuelta se tiende a polarizar entre dos y el llamado “voto útil” adquiere relevancia decisiva.

Que se supiera desde hace años que Andrés Manuel López Obrador sería otra vez candidato y contara con la ventaja inicial de ser el político más conocido del país fue determinante para que el PRI regresara a los tiempos del dedazo descarado y no buscara siquiera simularlo con pasarelas como llegó a hacerse en el pasado. También contribuyó a que en el Frente PAN-PRD-MC, que sí tienen tradición de contiendas internas genuinas, predominara la idea de que tardarse en la definición del abanderado haría que AMLO siguiera caminando prácticamente solo y podrían rezagarse de manera definitiva por sobre otra visión que sostenía que un procedimiento democrático podría atraer la atención de los ciudadanos y eso los distinguiría favorablemente de las opciones dedocráticas. Así fue como la precampaña se dio entre tres precandidatos únicos.

Foto: elsiglodedurango.com.mx
Foto: elsiglodedurango.com.mx

Hay que reconocer que el PRI hizo una apuesta audaz al proponer a alguien no militante, poco conocido y al que quisieron vender como “ciudadano”, aunque lleva tres sexenios en altos cargos públicos: José Antonio Meade. Sabiendo que la indignación y el deseo de cambio es claramente mayoritaria en la población, creyeron que un no priista sería la solución para darle la vuelta al hartazgo. Ya se dieron cuenta que estaban equivocados. El conocimiento del precandidato creció junto con el rechazo de asociarlo con el partido que lo postula y con el Presidente Enrique Peña Nieto de alta impopularidad. Confrontarse con Javier Corral le resultó contraproducente y la intención de que el panismo pudiera respaldarlo frente a AMLO se vino abajo por la sencilla razón de que se rezagó en el tercer lugar y no se ve cómo pueda salir de ahí.

El gran aporte de la precampaña es que perfiló entre quienes se polarizará la elección: Ricardo Anaya frente a López Obrador. La ventaja con la que empieza éste dista de ser definitiva y queda mucho tiempo. La juventud, frescura y elocuencia de Anaya podrían ser claves para dar la voltereta, pero hay que reconocer que Andrés Manuel ha aprendido de sus anteriores campañas y se muestra más incluyente, pragmático y moderado para tratar de conjurar miedos y ser aceptado por algunos de sus otrora detractores. De hecho se ha excedido al admitir personajes emblemáticos de la “mafia en el poder” como Elba Esther Gordillo, a quien acusó de operar el “fraude” en 2006, Gabriela Cuevas que pagó su fianza en el desafuero para que “no se vicitimizara en la cárcel”, o el frívolo y corruptor Manuel Velasco, gobernador de Chiapas.

Foto: informador.mx
Foto: informador.mx

Para muchos fue una sorpresa ver aparecer el humor en la campaña de “Andrés Manuelovich” al hacer frente a las versiones que hablan de una probable intervención rusa a su favor en redes sociales, pero la crítica periodística hizo que el viejo AMLO se asomara al descalificar de manera burda e infame a Jesús Silva Herzog, Enrique Krauze y Denise Dresser por cuestionarlo. Veremos si en la campaña es lo suficientemente disciplinado como para no volverse a apartar del script de sus consultores, algo que no parece sencillo.

Si como ha ocurrido en otras elecciones, la contienda tiende a cerrarse, el “voto útil” será decisivo. Los negativos nos indican no a favor de quién se sufraga sino en contra de quién. Hay dos notorios y significativos: el voto antipri y el voto antiamlo. López Obrador le gustaría contar con el primero y a Meade con el segundo, por eso ambos hubieran preferido que “la final” fuera entre ellos. Pero Ricardo Anaya les rompe el esquema y él puede aspirar a beneficiarse tanto de los electores antipriistas como antipejistas. Además, tiene un 20% de ciudadanos que todavía no lo conocen y, por lo mismo, un potencial de crecimiento mayor. No falta mucho para saber si le va a alcanzar, pero por lo pronto podemos vislumbrar desde ahora una contienda competida entre Anaya y el Peje. ¡Hagan sus apuestas!

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Fernando Belaunzarán

Licenciado en Filosofía con Mención Honorífica por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM donde fue Consejero Universitario líder estudiantil del Consejo Estudiantil Universitario. Ex diputado federal de la LXII Legislatura de la Cámara de Diputados, en la cual ocupó el cargo de Secretario de la Junta Directiva de la Comisión de Gobernación. Es Presidente del Grupo Organizador del Foro Internacional de Política de Drogas y es autor de los libros: "Tiempos Turbulentos", "Herejías políticas en momentos decisivos", "La Guerra de los Herejes" y "Herejía, Crítica y Parresía".

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