El principio del tiempo / Opinólogía / Memorándum a Kennedy

Memorándum a Kennedy

Por Alonso Tamez


En septiembre de 1960, el profesor estadounidense Richard E. Neustadt (politólogo; fundador de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard; autoridad académica en el estudio de la presidencia americana; y asesor de Truman, Kennedy, Johnson y Clinton) mandó de manera un tanto anticipada (la reñida elección fue hasta noviembre de ese año), un memorándum al entonces candidato demócrata a la Presidencia, John F. Kennedy, con consejos y particularidades a tomar en cuenta durante la transición presidencial.

Fuente: es.sott.net
Fuente: es.sott.net

Meses antes, Neustadt había publicado la que sería su mayor obra, Poder presidencial, misma que logró atraer la atención de la academia pero también de políticos intelectualmente inquietos, como aquél exsenador de Massachusetts. Los puntos del documento no fueron públicos sino hasta varios años después, pero entre estos hay algunas observaciones precisas y atemporales que en el contexto mexicano tienen cierto valor (para más sobre Neustadt, lean Guardián de la presidencia, 2007).

Primero, el catedrático aconseja pragmatismo y priorización: posponga lo que se pueda posponer, como por ejemplo, las ocurrencias y promesas dichas al calor de la campaña que no estén del todo pensadas. Pero al mismo tiempo, el profesor reconoce el peso de la forma durante el arranque:

Concéntrese en las cosas que son inmediatamente relevantes para mostrar eficacia real”. En otras palabras, opina que Kennedy debería empezar con acciones de fácil concreción para dar una “primera impresión de energía, dirección, acción y logro”.

Posteriormente, se debe trazar una ruta para (sobre todo) las reformas legislativas: ¿cuáles ameritan impulso desde el día uno o incluso antes? Aquí es crucial distinguir entre objetivos a corto y a largo plazo, ya que tienen costos políticos distintos, y escoger qué se hará a nombre del presidente electo y qué no. Neustadt aconseja que en esta fase se designe un “pájaro-perro”, dedicado al seguimiento de los equipos de transición; alguien de la mayor confianza que pueda palpar progreso, detectar estancamiento y unificar desde las entrañas el mensaje del equipo (por un tema de control narrativo que reduce polémicas). Debo aclarar que Neustadt no se refiere a uncoordinador general de transición” o algo por el estilo, sino a un elemento que empuje y vigile el trabajo de todas las áreas en cuestión.

Con respecto a la designación del gabinete, Neustadt considera positivo esperar un poco después de la elección, ya que así se evita que los designados se “vayan por la libre” o se le “adelanten al presidente. Dicha opinión parece pensada para reiterarle al gabinete inminente que quién manda es el presidente, y ellos se ajustan a sus tiempos y dictados, y no al revés. También sugiere “representatividad” de distintas visiones entre las voces que va a escuchar el mandatario (sobre todo en economía) y que éstas, a su vez, tengan el mismo rango para que no se silencien ciertas posturas simplemente por proceso burocrático.

Para Neustadt el apoyo de la burocracia de carrera es importante para un inicio fuerte; por ello recomienda a Kennedy referirse a ellos, públicamente, como un importante recurso nacional, ya que entre más funcionarios entusiasmados tenga de su lado para el día de la toma de posesión, mejor será el arranque del gobierno. Sobre hacer lo contrario, el profesor reitera:

Infundir anticipación negativa (entre los funcionarios) es cortarse la propia nariz”.

Asimismo es importante planear, cuanto antes, un acercamiento con los líderes congresionales, incluyendo a los opositores. Esto para informar sobre la agenda legislativa inmediata del presidente ya que, nos guste o no un Congreso totalmente hostil no le sirve ni al nuevo gobierno ni a los ciudadanos (pero sí a los enemigos del sistema). Neustadt recalca la importancia de planear bien con quién, dónde y cómo sería el o los acercamientos, ya que marcarán un precedente de trato entre el Ejecutivo y el Legislativo.

Los periodos de transición son de los momentos más vulnerables para las democracias: todo virtualmente recae en dos equipos (muchas veces adversarios entre sí); algunos “duros” adoptan una posición de cero apoyo al nuevo gobierno y puede significar el momento perfecto para la clasificación o destrucción de información, el saqueo o el encubrimiento de personas. Pero al mismo tiempo, estos periodos son la máxima expresión de la fuerza inherente del esquema democrático: la posibilidad del traspaso del poder sin derramamiento de sangre es, probablemente, uno de los mayores avances de la humanidad.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Alonso Tamez

Mexicano de espada y de pluma / 27 años / estudiando la política en la Universidad de Glasgow / columnista semanal en 24 Horas, y su corresponsal en Reino Unido / exasesor legislativo en la Cámara de Diputados en las comisiones de Economía y Seguridad Pública / lector patológico / pragmático social / optimista.

Te puede interesar

#Opinólogo

El capital no debe mandar, la democracia sí

Comparte en WhatsApp El ejercicio inédito de democracia participativa que significó la Consulta sobre el ...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>