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México: el país de los muertos

Por: Iñaki Berenzon



La semana pasada se celebró el Día de Muertos. Sin duda, es una festividad de la que debemos sentirnos muy orgullosos como mexicanos. Es una celebración hermosa, llena de colores, sabores y música. Su objetivo es muy loable: recordar a los muertos e invitarlos, por dos días, a convivir con nosotros. Es una forma de reírnos de la muerte y, por eso, llama tanto la atención en el extranjero. La muerte, se piensa en casi todo el planeta, no debe celebrarse. Es un momento trágico que debe sobrellevarse con mucho dolor.

Nosotros no pensamos así o por lo menos no somos tan tajantes. Claro que nos duele la pérdida de un ser querido, pero la muerte también puede celebrarse. Por eso, todavía hoy, en pleno siglo XXI, cuando muere alguien en un pueblo mexicano, se suele hacer una fiesta con comida, cohetones y alcohol. Así, aunque al mundo le parezca extraño, en México reaccionamos (no todos) con fiestas ante la muerte. Es otra forma de sobrellevar el dolor, de no tirarse al llanto desenfrenado por los que ya no están.

Foto: Animal Político
Foto: Animal Político

El Día de Muertos, como fiesta nacional, ha tomado un nuevo impulso en los últimos años. Se ha convertido en una gran atracción turística internacional que, año con año, deja una derrama económica de millones de pesos. A los extranjeros les encanta venir al Día de Muertos. Y ahora, después de películas como Coco, de Disney o Spectre, de la saga de James Bond, seguramente tendremos más visitantes extranjeros el próximo año.

Ponemos en los altares sus fotografías, les preparamos la comida que les gustaba, ponemos algunos pétalos de la mágica flor de cempasúchil, colocamos pan de muerto, un vaso de agua, papel picado de colores y calaveritas de azúcar. Todo este rito con un solo objetivo: que los seres que amamos puedan estar con nosotros otra vez. No podemos resucitarlos, pero podemos invitarlos a convivir, de nuevo, con nosotros. Que vengan a reír, a jugar, a bailar. Para eso es el Día de Muertos. Para celebrar y para estar con quienes, tristemente, ya no viven con nosotros.

Es, sin duda, una festividad sumamente hermosa que parte de la necesidad humana de no olvidar a los muertos. Esta celebración pretende devolver a nuestros seres queridos a la Tierra aunque sea un ratito. Es el ser humano luchando contra la imposibilidad de la resurrección, creyendo en el más allá, hablando de espíritus y preocupándose por los muertos ¡Qué belleza! Por todo esto, en 2008, la UNESCO declaró al Día de Muertos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Sin embargo, a pesar de lo hermoso del rito, creo que este año, como desde 2006, no tuvimos mucho que celebrar. Hace 11 años inició, durante la administración de Felipe Calderón, la guerra contra el narcotráfico. A la fecha, sabemos que 170 mil personas han muerto en asuntos relacionados con el crimen organizado. Son 170 mil familias destrozadas. Son 170 mil fotos que no deberían estar en nuestros altares. Son 170 mil personas que no debieron morir.

Foto: Revista Proceso
Foto: Revista Proceso

Y no sólo eso, México se ha vuelto mundialmente famoso por la crueldad de sus asesinatos. No sólo son matados miles de mexicanos todos los meses, sino que son asesinados con lujo de violencia. Así, por ejemplo, nos enteramos, cotidianamente, de cuerpos que son deshechos en ácido o de personas que son desolladas vivas. También es recurrente ver, sobre todo en el norte del país, puentes peatonales con cabezas colgadas. Internet, de igual forma, está lleno de videos que demuestran la crueldad de las matanzas. Fácilmente, se puede encontrar videos de gente que es quemada viva o a la que le cortan las extremidades poco a poco hasta que se desangren.

Ese es nuestro México. El país de la contradicción. Por un lado, somos el México del Día de Muertos, del cempasúchil, de las calaveritas con azúcar, de los colores. Somos, a mucho orgullo, el México de la película de Coco. Y también somos el México de los 43 normalistas muertos de Ayotzinapa, de Tlatlaya y de Tanhuato. México es la masacre de San Fernando, Tamaulipas y la de Allende, Coahuila. Un país donde se asesina con crueldad, sin miramientos y en total impunidad.

No creo que este Día de Muertos tuviésemos mucho que celebrar. Vivimos en un país sumamente violento e inseguro donde no se puede caminar ni viajar con tranquilidad, donde se han derramado miles y miles de litros de sangre, literalmente. Ojalá que festividades como el Día de Muertos nos ayuden a reflexionar sobre el papel que la muerte tiene en nuestra vida cotidiana y en la política. Han sido asesinados 170 mil mexicanos en los últimos 11 años, en su mayoría jóvenes ¿Cómo podemos seguir en pie después de tanta sangre? ¿Qué hacemos para detener esta ola de violencia? ¿Qué cosecha un país que siembra cadáveres? Son sólo algunas preguntas que habría que estudiar a fondo. Ojalá, en unos años, con mucho orgullo, podamos gritar a todo pulmón que ¡Viva México y que vivan los mexicanos!

Las IES de Iñaki

  • Hablando de la muerte, lo que ocurrió ayer en Texas es una tragedia. Un hombre abrió fuego contra los asistentes a una misa y asesinó, por lo menos hasta el cierre de esta columna, a 27 personas. Demócratas y republicanos se tienen que sentar a hablar en el Congreso, seriamente, sobre el uso de armas en la nación de las barras y las estrellas. Es obvio que la política de armas no está funcionando. Son dos tiroteos con consecuencias catastróficas en muy poco tiempo. Se les está saliendo de control.
  • Por otro lado, la investigación de los Paradise Papers, elaborada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, promete ser un nuevo escándalo de corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal con consecuencias políticas importantes a nivel global, similares a las que tuvo, en su momento, la investigación de los Panama Papers. En el escándalo, están involucradas diversas personalidades como la reina Isabel de Inglaterra, el presidente de EE.UU., Donald Trump, Madonna y las empresas trasnacionales Uber, Apple, Nike, Citigroup y HSBC, entre otros.
  • En el caso mexicano, estarían involucrados en transacciones económicas ilegales o irregulares, reveladas por los Paradise Papers, la empresa petrolera Pemex, los fallecidos Marcial Maciel, de los Legionarios de Cristo, y Joaquín Gamboa Pascoe, ex líder de la CTM. También saldrían enlodados diversos integrantes de la selección mexicana de fútbol.
Foto: Animal Político
Foto: Animal Político

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Iñaki Berenzon

Chilango orgulloso. Amante de la cerveza oscura. Estudiante de Política y Administración Pública en El Colegio de México. Su mayor pasión: la política. Lo segundo más importante: el fútbol. Interesado en temas de gobierno abierto, violencia y democracia en México. Ha colaborado como asesor en comunicación política en diversas instituciones públicas y privadas a nivel federal y local. Prefiere convivir con locos y tiene miedo de las oficinas. Para escribir, como Óscar Wilde, cree que sólo hay dos reglas: tener algo que decir y decirlo.

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