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Miguel, Silvia y nosotros

Por: Ferrer Galván



Yo no puedo con esa imagen, no puedo. Perdónenme que por esta vez no escriba sobre la agenda política. ¿Dónde estaba yo cuando esa joven poblana renunció a pedir ayuda, cuando esa joven decidió envolver a su niño fallecido en bolsas de plástico y cobijas y llevarlo en un autobús desde la Ciudad de México a su pueblo?, ¿dónde estábamos todos?

No sabemos más, y es triste que así sea, sólo retengo la imagen de Silvia, una joven de 25 años, sentada sobre una banca gris cargando tan maternalmente a su pequeño Miguel que había muerto de una dolencia en el corazón. Está sentada cubierta con una gorra rosa en la cabeza, vestida apenas con dos blusas encimadas, una de manga corta y otra de manga larga para sobrellevar el frío. Y ahí está mirando un poco a su hijo muerto al que carga con sus brazos, un poco a las cámaras morbosas.

Foto: proceso.com.mx
Foto: proceso.com.mx

Ahí está Silvia, lleva bien sujeto el rebozo oscuro con un nudo sobre su hombro derecho, dentro del rebozo va Miguel, el cuerpo del pequeño que no resistió su enfermedad. Miguel va envuelto en cobijas y plástico. No tiene vida, pero su madre se esmera en darle un sepulcro digno en su pueblo.

Allá va Silvia Reyes, la acompaña Alfonso Refugio, creyeron que quizá nadie se daría cuenta que transportarían un niño fallecido en un autobús de pasajeros, y por qué iban a darse cuenta, nadie en este miserable país se da cuenta que nuestros hijos se mueren porque padecen enfermedades que no pueden ser atendidas en las paupérrimas clínicas de salud de nuestros pueblitos, y como Silvia y Miguel, tienen que viajar hasta la capital del país para procurarse un poco esperanza. Porque una madre nunca va a renunciar a que su hijo se cure, una madre es capaz de ir a donde sea para garantizarle la vida y la salud a su hijo, para garantizar ella sola y nadie más el derecho a la salud de su hijo que el Estado mexicano por omisión se niega a darle.

Muchas veces se ha hablado de cómo los mexicanos hemos ido perdiendo nuestra capacidad de asombro, cada día amanecemos con horribles portadas en los periódicos amarillistas con gente que ha sido víctima de la violencia de nuestro país. También hemos normalizado la pobreza al extremo de que ha dejado de preocuparnos.

Lo que es difícil de apreciar, porque es un fenómeno escondido en cada casa, en cada familia, es el reverso de la deshumanización, es decir, la escalofriante resignación por saber que estamos solos frente a nuestros problemas. Saber de antemano que no habrá quién nos ayude al grado de que ni siquiera pensamos en buscar esa ayuda.

Silvia renunció a pedir el apoyo de instituciones que debían ayudarla, renunció a pedir piedad de la gente que quizá podría ayudarla. O es probable que Silvia no haya renunciado, sino que Silvia sabía, porque siempre pasa lo mismo, que esas instituciones agobiarían su luto con trámites absurdos, como finalmente pasó. Silvia sabía que los mexicanos solidarios arrasaríamos el dolor por la pérdida de su hijo de cinco años con preguntas torpes y dudas miserables.

O todavía hay un escenario más ruin, que Silvia sí haya pedido ayuda, que nos haya buscado en las calles, en las instituciones, en los hospitales y que no encontró lo muy poco que pedía, trasladar a su hijo a Puebla para darle un muerte digna.

¿Dónde estamos todos nosotros cuando un niño o una niña muere por enfermedades curables? ¿Dónde está el Estado? ¿Dónde está México infundiendo en los mexicanos la certeza de que cuando estamos desvalidos tendremos ayuda? ¿Dónde estamos los otros cincuenta millones de mexicanos que sabemos que hay otros tantos padeciendo hambre y enfermedades? ¿Dónde está Ricardo, Andrés, José, Margarita? ¿Dónde estaba yo cuando esa joven poblana renunció a pedir ayuda?

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Ferrer Galván

Activista político, interesado en las causas sociales, en la defensa de los Derechos Humanos, la participación ciudadana, las libertades civiles, y en la construcción de un entorno social más justo e igualitario. Ha sido Director de Políticas de Abasto en el Gobierno del Distrito Federal hasta 2011. Secretario Nacional de Movimientos Sociales de Movimiento Ciudadano y miembro de sus órganos de dirección nacionales. Activista en diversas organizaciones de la sociedad civil como la Iniciativa 'Tú Mandas', organización que promueve el Derecho a la Ciudad. Presidente del Consejo Ciudadano de Movimiento Ciudadano en la CDMX y presidente de la Fundación Úrsulo Galván.

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