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Morder a una diputada

Por: Iñaki Berenzon



Primer acto. Maru Lozano no pudo más. La rabia inundaba sus entrañas. Estaba molesta. Era martes 7 de noviembre. Desde horas atrás, las fracciones parlamentarias de Morena y el PRD en la Asamblea Legislativa de la CDMX se habían enfrascado en una acalorada discusión parlamentaria. El tema era la posible construcción de una planta de Residuos Sólidos Urbanos para la generación de energía. Maru Lozano es de Morena. Junto con sus demás compañeros, Maru tomó la tribuna de la Asamblea Legislativa en protesta por la construcción de dicha planta que, en 30 años, le costará 109 mil millones de pesos a los capitalinos.

La toma de tribuna por parte de Morena no fue bien recibida por los asambleístas del PRD, PRI, PAN y PVEM. A Maru Lozano no le importó. Se atrincheró junto con sus demás compañeros de Morena en la tribuna y de ahí no se movieron. Al final, todo terminó en jaloneos, patadas y empujones.

Foto: Twitter de María Eugenia Lozano (@MaruLozano_T)
Foto: Twitter de María Eugenia Lozano (@MaruLozano_T)

Los diputados de Morena querían quedarse en la tribuna y los demás asambleístas querían quitarlos de ahí. Maru Lozano no pudo más. En un ataque de rabia, invadida por sus instintos más primarios, la diputada de Morena decidió morder a Nury Delia Ruíz, asambleísta de Movimiento Ciudadano. Maru Lozano, literalmente, sacó el cobre. Sin más, como si el congreso capitalino fuera un club de lucha clandestina en algún barrio bajo de la CDMX, Lozano encajó sus dientes con total violencia en una compañera de trabajo.

Segundo acto. Era viernes 10 de noviembre de la madrugada. Exactamente, eran las 2:57 AM. En la Cámara de Diputados Federal, se discutía el Presupuesto de Egresos 2018. Los legisladores llevaban muchas horas analizando punto por punto el presupuesto del próximo año. En la tribuna, el diputado de Morena, Ariel Juárez, esgrimía argumentos en contra del presupuesto que sería aprobado ese día. Las legisladoras del PRI, en un acto de total vulgaridad, decidieron callar al morenista Ariel Juárez. Seguro ya tenían sueño y querían irse a dormir a su casa. En colectivo, privadas de razón, las diputadas príistas gritaron al unísono: “EEEEEHHHH….PUUUUTO”. De pronto, San Lázaro se convirtió en el Estadio Azteca. Ahí ya no se discutía con solemnidad el presupuesto de la Nación sino que, más bien, se jugaba el América vs. Chivas. Ridículo.

Evidentemente, las dos escenas que acabo de relatar son patéticas, vulgares, primarias. Es una vergüenza que México, la décimo sexta economía más importante del mundo, tenga esta clase de legisladores en sus congresos. Los hechos son reprobables. Eso es claro. Sin embargo, la gran pregunta todavía queda ahí: ¿Por qué en México tenemos esos legisladores? ¿El vulgar Congreso mexicano es una representación de un pueblo vulgar? ¿Los mexicanos tenemos el Congreso que merecemos?

Sinceramente, no creo que tengamos un Congreso digno de nosotros. Los mexicanos no nos comportamos así en nuestros trabajos ¿Alguna vez usted ha mordido a un compañero de trabajo? ¿Lo ha empujado? ¿Le ha gritado “EEEEHHHH…PUUUTO”? ¿Lo ha jaloneado? Lo dudo. Si usted hubiese tenido esa conducta, seguramente hoy estaría despido/a. Tampoco creo que usted haya golpeado a un sacerdote en una misa o que haya tomado el púlpito con pancartas en señal de protesta por la homilía del padre. Sí, los mexicanos sí sabemos comportarnos.

Foto: El Sol de México
Foto: El Sol de México

Entonces ¿Por qué Maru Lozano mordió a su compañera en la Asamblea? ¿Por qué de pronto las legisladoras priístas pensaron que San Lázaro era una extensión del Estadio Azul? La respuesta, sin duda, tiene que ver, en parte, con la forma en que los partidos políticos seleccionan a sus candidatos a puestos de elección popular. En nuestros Congresos no están las mejores personas de nuestra sociedad sino aquellas, normalmente poco preparadas, en quienes confían los dirigentes de los partidos.

Las organizaciones políticas en México, en su mayoría, no premian a los más preparados o los más capaces. Ser candidato o candidata a una diputación federal o local no es un tema que pase por el mérito profesional. Más bien, en México, los partidos premian la lealtad política. Así, no proponen como candidatos a los más preparados sino que, más bien, designan a quienes le son de toda su confianza o, también, a quienes les deben algo.

Regresemos, como ejemplo, al caso de “la mordelona” Maru Lozano. Ella es diputada local por el distrito XXXVIIII de Tlalpan. Su pasado es ampliamente conocido. Desde hace años, Maru es muy cercana a Andrés Manuel López Obrador. Siempre le ha sido leal. Junto con su ahora ex esposo, Octavio Romero, Maru ha apoyado a AMLO desde que fue candidato a gobernador en Tabasco, hace más de 20 años. Obrador le tiene toda la confianza del mundo. Maru Lozano y Octavio Romero son íntimos amigos de López Obrador. Los tres son tabasqueños. Se conocieron allá.

Así, para el dirigente nacional de Morena, no importa si Lozano tiene desfiguros primarios de vez en cuando. Es irrelevante, para el Peje, que Maru muerda a una diputada de Movimiento Ciudadano mientras le sea leal. Y, sin duda, Maru es un alfil de Obrador en la Asamblea Legislativa. Estoy seguro de que Lozano metería las manos al fuego por su jefe político. Por eso Maru está ahí. Por su lealtad. No por su capacidad.

Este mismo fenómeno lo podemos encontrar en los demás partidos políticos. La mayoría ponen en el Congreso a quienes son leales, no a quienes son capaces. Y mientras nuestros congresos sean llenados de “gente de confianza”, a dedazos, con cuotas por pagar, difícilmente elevaremos el nivel del debate parlamentario. El presupuesto de la Nación se seguirá discutiendo con base en insultos y mordidas y no mediante ideas y propuestas, que es lo que buscamos.

Las ÍES de Iñaki

  • El insulto como argumento en la política no sólo ocurre en México. También lo vimos esta semana con Donald Trump y Kim Jong-un. Este último le dijo al presidente de EUA que era un “viejo lunático”, a lo que Trump contestó que el líder norcoreano era un “gordo enano”. Sin duda, dos estadistas con, sobre todo, mucha clase.
  •  En exclusiva, Manuel Mondragón y Kalb, titular de la CONADIC, me comentó que van viento en popa con el reglamento para regular la marihuana medicinal en México. Urge que esté listo pronto, pues hay muchos enfermos que requieren del cannabis para tratarse.
  •  A los aspirantes independientes a la presidencia se les está complicando conseguir las firmas. Incluso los dos punteros, Margarita Zavala y Jaime Rodríguez, el Bronco, van muy debajo de lo necesario. Por ello, el INE ya les dio 7 días más para recolectar firmas. Pero aún así se ve muy difícil. Se viene el puente Guadalupe-Reyes y ahí, sinceramente, será todavía más complicado obtener apoyos. Nadie piensa en política mientras celebra Navidad o Año Nuevo.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Iñaki Berenzon

Chilango orgulloso. Amante de la cerveza oscura. Estudiante de Política y Administración Pública en El Colegio de México. Su mayor pasión: la política. Lo segundo más importante: el fútbol. Interesado en temas de gobierno abierto, violencia y democracia en México. Ha colaborado como asesor en comunicación política en diversas instituciones públicas y privadas a nivel federal y local. Prefiere convivir con locos y tiene miedo de las oficinas. Para escribir, como Óscar Wilde, cree que sólo hay dos reglas: tener algo que decir y decirlo.

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