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Necropolítica criminal

Por: Eduardo Martínez



La política criminal contemporánea, de manera sutil, ha insertado en el Estado un dispositivo excepcional y tanatológicoel holocausto– para funcionar; por ello Wayne Morrison indica que “el holocausto es el estado de excepción para la modernidad occidental.”

Byung-Chul Han ha señalado que el ejercicio del poder se materializa en un fenómeno de continuidad que explota la libertad de la persona. Así, este sistema de dominación en lugar de emplear el poder opresor utiliza el poder seductor para lograr que las personas voluntariamente se sometan al entramado de dominación. A esto el pensador surcoreano le denomina “psicopolítica”. No obstante, Achille Mbembe indica que la excepción y la relación de enemistad se han convertido en la base normativa del derecho de matar y que el soberano no es quien administra la vida de los gobernados, sino aquél que detenta el derecho de matar o controlar la mortalidad definiendo quien tiene importancia y quien no la tiene, quién está desprovisto de valor y puede ser fácilmente sustituible y quién no. Esto es lo que el camerunés denomina “necropolítica”.

La violencia generada por el necropoder, en un país periférico como el nuestro, ha llevado a la pensadora tijuanense Sayak Valencia a afirmar que la violencia es episteme y que de la unión de la epistemología de la violencia y el capitalismo nace el significante que se conoce como capitalismo gore que es explicado “como el derramamiento de sangre explícito e injustificado (como el precio que paga el tercer mundo que se aferra a seguir las lógicas del capitalismo, cada vez más exigentes), al altísimo porcentaje de vísceras y desmembramientos, frecuentemente mezclados con el crimen organizado, el género y los usos predatorios de los cuerpos, todo esto por medio de la violencia más explícita como herramienta de necroempoderamiento.

Foto: www.contrainfo.com
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El Estado mexicano, en la época del interregno, ha recurrido al uso del dispositivo tanatopolítico que es entendido, por Raúl Fernández Vítores, como “cualquier mecanismo destructor de vida humana consentido o arbitrado por el Estado que la tiene bajo su jurisdicción.” El uso cotidiano del dispositivo de muerte permite afirmar la existencia del significante Necropolítica Criminal en nuestro país. Recordemos que la biopolítica administraba a la vida de una población y, ahora, las exigencias de consumo de la sociedad del cansancio han transformado a la vida en una mera mercancía o producto que puede ser fácilmente arrebatado o destruido. Al insertar esta necroeconomía, en las relaciones de poder y producción, las personas se reducen a un conjunto de fuerzas de producción fácilmente sustituibles, obedeciendo al esquema necropolítico criminal de hacer morir y dejar vivir.

El arrebato o destrucción de la vida en México puede ser de corte socio cultural o meros “ensayos generales de la muerte disfrazados de exclusión social que llevamos a cabo con la esperanza de que antes de que la muerte llegue en su forma más descarnada nos hayamos habituado a su banalidad”, en palabras de Zygmunt Bauman, o por medio de la destrucción, total o parcial, de la vita a la usanza del holocausto pero por goteo, pues la violencia es la episteme que la sociedad del cansancio y el mundo líquido necesitan para funcionar, al grado que, como precisa Sayak Valencia, “su noción de justicia debe apegarse a la persecución de dos fines fundamentales: el enriquecimiento y la victoria sobre cualquier competidor.”

Foto: mundo.sputniknews.com
Foto: mundo.sputniknews.com

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Eduardo Martínez

Abogado Postulante en las Materias de Extinción de Dominio y Derecho Procesal Penal Acusatorio y Oral. Maestro en Política Criminal por el INACIPE. Catedrático de la Facultad de Derecho de la UNAM, del INACIPE y de la Escuela Libre de Derecho de Puebla. Socio de Número del Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México y Miembro de la Comisión de Derecho Penal del Colegio. Capacitador Certificado, en razón de sus méritos, por SETEC. Escritor de más de 10 libros, conferencista y articulista.

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