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Relatos musicales de las calles broncas

Por Delia Bolaños


Cuando se habla de la escena underground de ésta, la multidiversa generación de los milennials y centenials, puede que inmediatamente hagamos referencia a espacios “fresones” o “hipsters” como la Roma Records (Álvaro Obregón #200 Bis 1, Col. Roma Sur), el Gato Calavera (Insurgentes Sur #179 A, Col. Hipódromo-Condesa), Centro Médico (Monterrey #136, Col. Roma Norte) o El Under (Monterrey #80, Col. Roma Norte). Sin embargo, la mayoría están inspirados de un par de lugares que crearon leyenda en la Ciudad de México: el Multiforo Cultural Alicia (Av. Cuauhtémoc #91, Colonia Roma) y el Tianguis Cultural del Chopo (Aldama s/n, Col. Buenavista).

Fuente: culturacolectiva.com
Fuente: culturacolectiva.com

El primero está próximo a cumplir sus 25 maravillosos años de historia autogestiva con un vivaracho Ignacio Pineda a la cabeza y el conejo blanco de la curiosidad siempre atento a los embrujos de las mil y un llamadas de la música. Semanalmente, un curioso y amplio abanico de agrupaciones musicales alternativas, desde el ska al punk, del heavy metal al rupestre, del surf al reggae y del progresivo al rockabilly, se presentan el agujero más subversivo de la colonia Roma. Actualmente muchos conocen su no tan improvisado estudio de grabación (donde se han producido un centenar de álbumes), sus ciclos de charlas y presentaciones de libros, sus obras de teatro y sus espacios colectivos, así como a las emblemáticas bandas que ahí se han presentado: Jaguares, Nana Pancha, Panteón Rococó, Lost Acapulco, Manu Chao, Botellita de Jerez, Sociedad Café, Ska-P, Café Tacuba, La Divina Pistola, Pedro Aznar, Los Auténticos Decadentes, entre otros.

El segundo, polémico vecino de la colonia brava de Guerrero y aún más antiguo que el antes mencionado (veterano de casi 40 años de historias de transformación, mutación y experimentación), llegó a ser uno de los mercados artístico-culturales más importantes de Latinoamérica y el mundo (esto antes de que sus virtuales pasillos se atestaran de piratería, riñas intercomerciales y modas frívolas), gracias al franco y honesto mercado del trueque y compra-venta de clásicos cinematográficos y musicales de los géneros más variados. Ahí, donde el videocassette y el vinilo eran los fieles compañeros del melómano y el cinéfilo que no forzosamente tenían que gastar los miles de “morlacos” en su afición. Hogar también de la revista independiente Banda Rockera (dirigida por Óscar Ramírez, mejor conocido como “El Roli”), del templete de música alternativa más sui generis de la capital y de la boutique callejera de cabecera de muchas tribus urbanas.

En nuestra ciudad, mucho antes que Ocesa y Mixup se convirtieran respectivamente en el gran productor/organizador y la comercializadora de música más grandes del país, había pocas opciones (financiera y logísticamente accesibles para la ansiosa juventud de las clases media y baja de los ochenta y noventa) para acercarse a productos musicales (y fílmicos, dicho sea de paso) internacionales, de modo que los locales especializados (a precios de exquisitez) y los viajes al extranjero (casi siempre hacia el vecino norteño que nos proveía de muy buena fayuca) eran algunas de las opciones más concurridas. En este contexto, algunos grabábamos extraños playlists en nuestros cassettes (al estilo del ahora popular Star Lord de Los Guardines de la Galaxia), directo de la radiodifusora de nuestra preferencia y orando fervientemente para que el locutor no hablase justo a mitad de la canción.

Cuando la ocasión se prestaba y la banda de amigos se reunía los fines de semana para “bajar” a las cavernas de lo que alguna vez fue para los padres las calles de la rebeldía y  el México Bravo, la posibilidad de encontrar LPs de músicos y agrupaciones como The Doors, Bob Dylan, The Beatles, Simon & Garfunkel, Mamas and Papas, Nat King Cole, Janis Joplin, Edith Piaf o Charles Aznavour era un verdadero deleite. Al tiempo en que el Compact Disc dominaba la digitalización del audio y el video, el intercambio de “artículos pasados de moda” (ahora muy solicitados en el mercado vintage) fue lo que alimentó fabulosamente este tipo de rincones culturales.

Y en el ámbito social,

“además de dar cabida a las expresiones artísticas originales que están fuera de los circuitos comerciales [y mainstream], labor ya de por sí subversiva, [lugares como] el Multiforo Alicia tienen también un lado más visiblemente político. Éste se ha constituido en un gran espacio de expresión que ha buscado ser solidario con las organizaciones y colectivos que, desde distintos espacios y trincheras, han luchado por [lo] justo”.     

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Delia Bolaños

Maestra en Historia del Arte y Patrimonio por la Universidad de Burdeos y licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Especialista en arte moderno y contemporáneo, asesora de difusión y comunicación cultural y amante del arte urbano. Escritora de tanto en tanto, melómana, lectora empedernida y hermeneuta. Orgullosamente mexicana y apasionada ciudadana del mundo. Cazadora gastronómica y fotógrafa profesional.

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