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Ricardo Anaya: no parece de fiar

Por: Iñaki Berenzon



La semana pasada hablamos sobre cómo Ricardo Anaya, hoy candidato presidencial del Frente Ciudadano por México, logró convertirse en una de las figuras políticas más conocidas en el país en tan sólo seis años. Sostuvimos que “El Cerillo” había construido su candidatura con base en millones de spots que se difundieron en radio y televisión en todo el país. Anaya abusó de su poder en el PAN para promoverse personalmente. Y todo le salió a la perfección.

Bueno, casi todo. En el camino, Anaya desbarató al PAN: se peleó con Felipe Calderón, con Vicente Fox y con Margarita Zavala. También se enemistó, en su momento, con Gustavo Madero y con Javier Corral. Y las peleas al interior del panismo no sólo se dieron por los millones de spots que Anaya usaba a su favor sino, también, porque diversos panistas, en distintos momentos, se sintieron traicionados por El Cerillo.

En un extraordinario perfil sobre Ricardo Anaya, publicado en el libro Los Suspirantes 2018, el periodista Salvador Camarena nos cuenta que Anaya tiene fama de traidor. En la prensa nacional, tanto en trascendidos cuanto en columnas, en diversas ocasiones se ha acusado a Anaya de traicionar a sus aliados para beneficiarse políticamente.

Foto: vadenuez.info
Foto: vadenuez.info

Según diversas notas periodistas revisadas para esta columna, El Cerillo supuestamente traicionó a Gustavo Madero, a Javier Corral, a Rafael Moreno Valle, a Margarita Zavala y, en últimos días, a Miguel Ángel Mancera. No es un hombre de fiar. O por lo menos eso aparenta. Anaya se ha defendido públicamente de estas acusaciones. Él dice que todo es mentira. El candidato del Frente argumenta que no traicionó a nadie. Incluso, según Salvador Camarena, Anaya ha dicho que Moreno Valle, Madero y Corral son sus aliados políticos. Y, en cierta medida, el Chicho Maravilla no miente: tanto Madero cuanto Corral, por lo menos, salieron a felicitar a Anaya cuando se hizo oficial su candidatura.

Sin embargo, Anaya no ha conseguido quitarse la etiqueta de traidor. Y eso, en política, es sumamente importante. La política se basa, sobre todo, en la confianza. Para llegar a acuerdos y para obtener apoyos es fundamental que se establezcan relaciones de confianza. Y, sinceramente, Anaya es un personaje político que inspira una total desconfianza.

Y no sólo por las acusaciones de traición. También, sobre Anaya, pesan severas denuncias de enriquecimiento inexplicable. El Universal reportó que Anaya, junto con su familia, en 2017, poseía bienes por 308 millones de pesos ¿De dónde proviene todo ese dinero? ¿Fue obtenido legalmente? ¿Anaya aprovechó los cargos públicos que tuvo en el gobierno de Querétaro o en Acción Nacional para enriquecerse?

Desde mi perspectiva, Anaya no ha aclarado del todo el origen de su riqueza. Durante años, Anaya negó ser rico. Incluso, hasta 2016, a pregunta expresa de Carlos Loret de Mola, Anaya aseguró que no era millonario. Sin embargo, después del reportaje publicado por El Universal, Anaya salió a defenderse. Aseguró que esos 308 millones de pesos eran totalmente explicables pues su familia, desde siempre, había tenido dinero.

Esa declaración, evidentemente, es contradictoria con las anteriores. Durante casi 20 años de carrera política Anaya aseguró públicamente que no era millonario y, de pronto, después de una acusación periodística seria, El Cerillo acepta que proviene de una familia de millonarios.

No tiene nada de malo ser rico, pero Anaya, durante muchos años, negó serlo. Y mentir, aquí y en China, está mal. Fue hasta hace unos meses, después del escándalo, que El Cerillo aceptó la inmensa fortuna de su familia ¿Por qué esconder su origen? ¿Por qué negar su riqueza durante años? Esas son las preguntas que Anaya no ha sabido responder y que, por tanto, aumentan la desconfianza ciudadana en su candidatura.

Además, como bien relata Salvador Camarena, nadie sabe qué hay detrás de la máscara y la sonrisa con la que Anaya sale todos los días a la prensa. Se nota que es un hombre preparado, que cuida meticulosamente lo que dice en las entrevistas y los discursos.

El Cerillo es bastante cerrado en el trato cercano. Conversa poco con sus colaboradores, difícilmente expresa emociones o sentimientos frente a sus amigos, sale poco, bebe menos y cuida rigurosamente su dieta. Nadie sabe, nos dice Camarena, quién es realmente Ricardo Anaya.

Sus colaboradores cercanos no tienen idea de cuál es el equipo de futbol, la comida o la música favorita de Anaya. En su círculo cercano, a pesar de haber trabajado con él por más de diez años, nadie sabe si es religioso, cuál es su escritor favorito o qué series de televisión prefiere. Nadie, sostiene Camarena, te puede decir algo sobre el humano que está escondido detrás del político.

Si Anaya pretende convertirse en el próximo Presidente de México, deberá, sin duda, salirse de su guion. Tiene que mostrar ese lado humano. Tiene que arriesgarse. Y, además, tiene que convencernos de que no es un traidor y de que su fortuna es totalmente explicable. Los electores, en 2018, votarán por quien les inspire confianza. Y hoy, a 7 meses de la elección, Anaya no se ve como un hombre de fiar.

Las ÍES de Iñaki

  • En Democracia Deliberada, una agrupación que se autodefine como de izquierda, hicieron un esfuerzo por criticar, constructivamente, el Proyecto de Nación 2018-2024 de López Obrador. Proponen modificaciones interesantes. AMLO debería escucharlos.
  • Las fiestas navideñas ya se acercan. Todos están felices porque recibirán su aguinaldo. Bueno, casi todos. En México, casi nadie le paga aguinaldo a los trabajadores del hogar (empleadas domésticas, choferes, jardineros, cocineros). Por ello, la organización Nosotrxs impulsó la campaña “Yo sí doy aguinaldo”, una iniciativa que busca concientizar a las familias mexicanas para que le paguen lo justo a sus empleados del hogar ¿Y usted les dará aguinaldo? No se olvide que ellos también tienen derecho a celebrar.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Iñaki Berenzon

Chilango orgulloso. Amante de la cerveza oscura. Estudiante de Política y Administración Pública en El Colegio de México. Su mayor pasión: la política. Lo segundo más importante: el fútbol. Interesado en temas de gobierno abierto, violencia y democracia en México. Ha colaborado como asesor en comunicación política en diversas instituciones públicas y privadas a nivel federal y local. Prefiere convivir con locos y tiene miedo de las oficinas. Para escribir, como Óscar Wilde, cree que sólo hay dos reglas: tener algo que decir y decirlo.

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