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#SeguridadSinGuerra

Por: Eduardo Higuera


“La ley es la seguridad del pueblo, la seguridad de cada uno de los gobernados y la seguridad de cada uno de los gobernantes”.

-Edmund Burke

No es la primera vez que en este espacio abordamos la cuestión del activismo digital a través de hashtags. Como saben en muchas ocasiones yo me he pronunciado como un escéptico de sus alcances, al menos como los usamos en muchas ocasiones en nuestro país.

El caso de #SeguridadSinGuerra se ha vuelto una excepción a estos cuestionamientos que he hecho. Desde un sitio en la red, y con este hashtag hemos podido ver miles de réplicas y retuits, además de que podemos aventurar que ha sido un factor importante para impulsar la solicitud de Change.org para que el senado no la apruebe en su forma actual, la cual casi alcanza 200 mil firmantes.

Sin embargo, este éxito del activismo digital hace necesario que veamos algunos aspectos importantes de cómo se ha comunicado el tema al que acompaña esta etiqueta y si realmente abonanen favor de la causa que abandera.

Foto: El Demócrata
Foto: El Demócrata

En primer lugar, me parece que la idea detrás de #SeguridadSinGuerra es muy buena y necesaria. Sin duda, el tratamiento que le ha dado esta ley el legislativo ha sido opaco, además de no tomar en cuenta ni tratados internacionales ni lo que dicta la Constitución en materia de derechos humanos.

Intentar bloquear esta ley es una lucha justa, pues los derechos deben ser ampliados y desarrollados, no revertidos o suspendidos de forma discrecional.

Sin embargo, el discurso que muchos analistas y activistas han manejado es fatalista y melodramático, parecieran consignas lanzadas desde el alcázar del castillo de Chapultepec, antes de inmolarse por la patria, como un ejemplo para todos.

En realidad me parece que en lugar de tomar este tema como si fuera una novela de folletín debemos replantear tanto el discurso como la difusión para que se entiendan los riesgos inherentes a la ley de seguridad interior que se encuentra a punto de ser aprobada.

Si nos remitimos a los resultados de Latinobarómetro de los últimos dos años podremos ver que México registró la mayor caída de confianza en la democracia de toda Latinoamérica. Sumado a esto encontramos que el nivel de credibilidad en procesos electorales, algo que ha ido creciendo desde hace años, ha generado una especie de actitud anti pedagógica.

En otras palabras, más que creernos próceres de la patria o iluminados deberíamos buscar la forma de comunicar de forma articulada la idea central de este movimiento y explicar por qué es una mala idea una ley, que más que buscar soluciones empodera al ejército y le exime de responsabilidad ante sus acciones, además de que da carta blanca al poder político para usarlo como instrumento represivo. No obstante, creo que esto es algo que difícilmente sucederá.

Los mexicanos tenemos una fuerte tendencia a creer en las soluciones mágicas, en los raptos inspirados o en las ocurrencias. No por nada le creímos a un candidato que él solito solucionaría el conflicto de Chiapas en 15 minutos, atraparía a todos los peces gordos de la corrupción y crearía la democracia “hoy, hoy, hoy” de la nada.

La construcción de una democracia que llega más allá de lo procedimental y de una paz perdurable tienen algo en común: se tardarán años, quizá décadas en obtenerse.

Si miramos la experiencia de países como Colombia, que durante décadas estuvo sumergida en la guerra civil primero para caer después en la guerra contra el narco, podemos observar que la conciliación es un proceso lento y muy difícil de construir, que necesita ideas sencillas y claras para poder ser aceptado pro muchas personas.

Un ejemplo de esto fue el planteamiento del dos veces candidato presidencial de aquél país y ex alcalde de Medellín, Antanas Mockus, que logró un amplio llamado de atención con su campaña “con lápices y no con armas” como solución al conflicto colombiano. Y es que la educación tarda años en mostrar claros resultados, pero es una apuesta casi inmejorable para la pacificación de un país.

De nada sirve desplegar miles de soldados y buscar soluciones fáciles porque son estrategias que siempre fracasan, tampoco sirve hacer grandilocuentes declaraciones de parte de las sesudas élites pues correrán la misma suerte al compartir la falta de trabajo sostenido.

En la comunicación el fondo es forma, si uno trata de que la gran mayoría de las personas entiendan los riesgos de esta ley, se debe desmenuzar y explicar con cuidado todo el problema, iniciando desde conceptos básicos como dignidad de la persona, derechos humanos y protección de la ley.

Solo así se podrá salvar la brecha que impide que las personas entendamos la urgencia de lograr una #SeguridadSinGuerra.

#LaDudaDeHoy

¿Por qué debo soportar el juicio sumario que dicta que soy mal mexicano si no le va a la selección? Con el dogma futbolístico hemos topado.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Eduardo Higuera

Maestro en Análisis Político y Medios de Información por el Tecnológico de Monterrey. Actualmente es académico, analista y consultor en comunicación política, relaciones públicas y periodismo. Eterno inconforme e idealista de la política, apasionado de los libros y la educación ha sido director de cine independiente, creativo publicitario y funcionario público. Se define a sí mismo como Ruletero cultural.

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