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Sin embargo, Diego…

Por: Eduardo Higuera


“El fenómeno de Twitter es por una parte positivo, pensemos en China o en Erdogan. Hay quien llega a sostener que Auschwitz no habría sido posible con Internet, porque la noticia se habría difundido viralmente. Pero por otra parte da derecho de palabra a legiones de imbéciles”.

-Umberto Eco

Una de las cosas que más disfruto de este oficio del análisis político y de la lectura de ingentes cantidades de columnas que desmenuzan nuestra realidad, es la rara oportunidad de encontrar un amigo o colega con quien debatir temas de trascendencia, en los cuales ambos nos encontremos inmersos.

Este es el caso de la columna #DesdeLaParticular Política para Millennials de Diego García Vélez, publicada en este mismo espacio de Mexican Times. En dicha columna el autor nos habló de la importancia de las redes sociales, de su impacto dentro de la comunicación política de nuestros tiempos y del potencial de penetración que existe en nuestro país.

Imagen: mpolitico.com
Imagen: mpolitico.com

No dejo de reconocer el excelente análisis que hace, así como su llamado a generar una democracia más inclusiva y justa a través de las redes sociales. Sin embargo, ya me conocen, soy especialista en encontrar el prietito en el arroz.

Por eso me atrevo a decir, sin embargo, Diego… la cosa no es sencilla ni tiene para cuando la existencia de un modelo real de democracia digital.

Si bien es cierto que debemos dejar de subestimar a los millenials y nativos digitales de todas las denominaciones, es muy probable que nos estemos concentrando en un problema cuya solución se encuentra en el pasado analógico y de papel, no en el futuro de bits y streaming.

Hay varias formas de exponer este dilema de forma una coloquial: “una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones” o “un edificio depende de sus cimientos para perdurar” son dos de ellas.

Y es que caemos en la paradoja de vivir en un país donde existen decenas de millones de millennials, en el que se supone que el analfabetismo es menor al 4.6% de la población pero que, al mismo tiempo, el 73% de sus estudiantes de nivel básico y medio no es capaz de lograr niveles de competencias básicas educativas (de acuerdo con los resultados arrojados por la prueba PISA de 2017).

Esto nos coloca en los últimos lugares en educación dentro de la OCDE y deja colgando en el aire la cuestión de la capacidad que tenemos las personas que tenemos acceso a las redes por medio de un Smartphone para discernir entre discurso de odio, fake news, fuentes fidedignas y propaganda manipuladora. La competencia de comprensión lectora se encuentra entre las variables de dicha evaluación, ojo.

Otro punto que me parece importante que analicemos, Diego, es la idea de que internet es realmente un remanso de libertad que generará por sí mismo un ambiente demócrata y un espíritu liberal y libertario, entre los internautas.

Un argumento parecido ha manejado occidente, especialmente Estados Unidos, al momento de emprender muchas de las aventuras geopolíticas en medio oriente. Si les ayudamos a derribar los regímenes dictatoriales que los gobiernan, naturalmente se volverán países democráticos, dicen los gringos. La experiencia nos ha mostrado que no siempre es así.

De una forma paralela, pensar que la gente se volverá demócrata por tener espacio para decir lo que queramos sin casi ninguna restricción y en un cuasi anonimato, es algo aventurado (en realidad, los que nos aventamos a mostrar nuestras opiniones y cara somos los menos en redes sociales).

Esto nos lleva de regreso al primer al primer punto. Si vivimos en un mundo de analfabetas funcionales, peor aún de analfabetas digitales funcionales, ¿qué chance hay de que hoy en día podamos aspirar a una democracia digital plena?

Creo que debemos inocularnos contra el optimismo y ser sanamente pesimistas. En el futuro cercano no sucederá y es mejor trabajar con esta visión, para lograr mejores resultados a mediano y largo plazo.

El odio, la discriminación del otro, el miedo a lo diferente y la necesidad de apuntalar mi verdad como la única verdad son una constante en el mundo, aún a pesar de que más de la mitad del siglo XX se luchó para que desapareciera, tras la segunda guerra mundial. El regreso de los ultranacionalismos como opción de gobierno en Europa y la toma del poder por idiotas como Trump nos muestran que eso prejuicios siguen vivos y saludables, nunca se fueron.

La permanencia de la democracia es una tarea que debemos emprender con los mismos ánimos con los que los pueblos del pasado enfrentaban la construcción de la muralla china, o las pirámides de Teotihuacán…un trabajo casi imposible que, con años de trabajo arduo, podríamos alcanzar porque vale la pena lograrlo. Finalmente, la democracia es el mejor tipo de gobierno que la humanidad ha creado.

¿Qué piensa usted querido lector?

Y gracias por el tema para debatir, mi amigo.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Eduardo Higuera

Maestro en Análisis Político y Medios de Información por el Tecnológico de Monterrey. Actualmente es académico, analista y consultor en comunicación política, relaciones públicas y periodismo. Eterno inconforme e idealista de la política, apasionado de los libros y la educación ha sido director de cine independiente, creativo publicitario y funcionario público. Se define a sí mismo como Ruletero cultural.

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