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Sobre el carácter estratégico de una Ley de Amnistía

Por Fausto Carbajal


A juzgar por notas periodísticas, el próximo presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha instruido a su equipo de transición “iniciar con el proceso para pacificar al país”. Para ello, se comenzará con una etapa de reflexión en la que “se incluyen mecanismos como una iniciativa de Ley de Amnistía, el indulto, una ley de disminución de penas y comisiones de la verdad encabezadas por sacerdotes…”1

Fuente: elainemansfield.com
Fuente: elainemansfield.com

En esta ocasión quisiera enfocarme a la Ley de Amnistía y de su potencial carácter estratégico para reducir la violencia en nuestro país.

Para desarrollar la idea, comienzo apuntando que el Estado mexicano ha perdido el control político de la violencia. Ocupo unas líneas para explicarme2. El empleo de la fuerza obedece a la necesidad de alcanzar un propósito político específico. Al menos eso enseña la teoría, en la que, según Clausewitz, “la guerra –el ejercicio de la violencia- es la continuación de la política por otros medios”. No obstante, es frecuente que el carácter instrumental de la fuerza sea olvidado, lo que genera un proceso de escalamiento de la violencia que no conoce fin. Dadas las condiciones, llega un momento en que la violencia se gobierna a sí misma. Tal es el caso de México.

Estos ciclos normalmente se cierran cuando a la escalada de violencia armada se le da una salida política. Para el caso particular del combate al narcotráfico, si el poder político inició esta espiral de violencia al abusar en el uso del poder militar3, el poder político tiene la capacidad –y responsabilidad- de terminarla. En este sentido, aun cuando todavía queda por ver cómo vendrá dicha iniciativa de ley y la forma en que ésta se traduzca en acciones de gobierno, un instrumento de este tipo podría contribuir –no por sí solo, por supuesto- a desescalar el nivel de radicalización y violencia que se ha originado a casi doce años de combatir a la delincuencia organizada –pero cuyos orígenes bien podrían trazarse desde mucho antes. 

Diversa literatura en la materia ha señalado los efectos negativos por el abuso en el uso de la fuerza. Muchos de estos efectos interrelacionados, no obstante, pueden resultar verdad de Perogrullo para el lector.

Primero, existe una correlación entre la radicalización de las comunidades locales y el abuso en el uso de la fuerza pública. Para el caso mexicano, el uso excesivo de la fuerza ha incrementado el número de lo que, en su momento, se les llamó “bajas colaterales”. Lo anterior, combinado con otros motivos (e.g. el reemplazo de funciones del gobierno como la provisión de servicios básicos), ha ocasionado dos cosas: a) que se incrementen las personas agraviadas4, y b) que el apoyo popular se traslade a –o se reafirme en- las organizaciones delictivas.

Segundo, cimentar una política de seguridad en el uso de la fuerza no sólo facilita el reclutamiento por parte de las organizaciones delictivas, sino que reduce el margen de desmovilización de miembros de grupos delictivos.

Tercero, existe evidencia econométrica que sugiere que el uso no proporcional de la fuerza inhibe el flujo de información de inteligencia y otras formas de colaboración por parte de la sociedad.

Cuarto, el abuso en el uso de la fuerza es utilizado por los grupos delictivos, y otros grupos de tensión y presión, como forma de propaganda o desinformación, lo mismo para debilitar la voluntad de la población-audiencia, como para minar la legitimidad de los cuerpos de seguridad que, también es necesario decirlo, han estado dispuestos a sacrificar estándares fundamentales en derechos humanos y auto-contención.

En conclusión, considerando la violencia armada en México, se requiere: a) recalibrar el uso de la fuerza militar –y fuerza pública en general- en el combate a  la delincuencia organizada, b) desradicalizar a las comunidades locales agraviadas por el uso de la violencia en estos últimos doce años de guerra contra el narcotráfico, c) generar incentivos para la desmovilización de miembros de los grupos delictivos, y d) incrementar el flujo de información y otras formas de colaboración de la sociedad en su conjunto. Una Ley de Amnistía puede contribuir a cumplir tales propósitos. 

P.D. Herramientas de este tipo, pueden ser un inicio para que -ajustadas a nuestra realidad- se le dé el paso a cosas como éstas:

1Ver: http://www.eluniversal.com.mx/elecciones-2018/arranca-amlo-proceso-para-pacificar-el-pais-y-crear-iniciativa-de-ley-de-amnistia y http://www.eluniversal.com.mx/elecciones-2018/secuestro-extorsion-homicidio-trata-desaparicion-no-entran-en-amnistia-olga-sanchez

2Para una explicación más amplia, ver: http://themexicantimes.mx/sobre-la-brutalizacion-del-uso-de-la-fuerza-y-la-politica/

3Como señalan estudios realizados por el Instituto Belisario Domínguez.

4https://heraldodemexico.com.mx/estados/en-ciudad-juarez-guerra-deja-20-mil-huerfanos/

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Fausto Carbajal

Internacionalista por la Universidad Iberoamericana. Maestro en Estudios de Guerra por el King's College London, Gran Bretaña. Es miembro de la Federación Mundial de Estudios del Futuro, Paris, Francia. Se ha desempeñado en el servicio público, particularmente en las Secretarías de Relaciones Exteriores y Gobernación.

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