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Sobre el Control Político de la Violencia en México (1)

Por: Fausto Carbajal



Empiezo por afirmar lo siguiente: la violencia se emplea para alcanzar un propósito de poder. La violencia, por tanto, es instrumental, no se utiliza al azar, no es espontánea, y ciertamente no es un fenómeno aislado. En otras palabras, es un acto racional producto de una constante evaluación del costo-beneficio. En principio, se podría decir que la violencia ejercida tanto por el Estado mexicano como por el crimen organizado en esta última década ha estado delineada bajo estas características.

FOTO: centroprodh.org.mx
FOTO: centroprodh.org.mx

La cuestión se complica, no obstante, cuando la violencia forma parte de un ciclo de agresión y contra-agresión que hace historia. En un contexto como el mexicano, tras diez años de combate a la delincuencia organizada, la violencia no es necesariamente un acto racional, sino que ha adquirido vida propia convirtiéndose en una “fuerza natural ciega”.[1] Sabemos por la evidencia empírica, por ejemplo, que hay gente que no se une a la delincuencia organizada únicamente por el factor monetario y la conveniente explicación de “querer vivir bien a la fácil”, sino por el deseo de vengar a sus padres o hijas asesinados por una de las bandas criminales que se disputa la plaza. En esta ocasión me identifico más con la palabra en inglés (grievances) utilizada para señalar los agravios de este tipo. Pienso en los hijos del periodista Javier Valdez Cárdenas, asesinado recientemente, y la palabra agravio se queda corta.

Una de las razones por las cuales el Estado mexicano puede llegar a ser un actor más racional que un individuo o una organización, es por la existencia de mecanismos y contrapesos en sus instituciones para a) alinear el uso de la violencia a los objetivos políticos, b) establecer criterios de proporcionalidad, discrecionalidad, intensidad, duración, etc. y c) para evitar que las pasiones humanas prevalezcan y lo que por naturaleza es un medio, es decir la violencia, termine siendo un fin en sí mismo.

A mi juicio, en México se ha perdido el control político de la violencia en el combate a la delincuencia organizada. Y en gran medida ha sido por no responder preguntas como: ¿quién es el “enemigo”?, ¿cómo se le combate?, ¿cuáles serán los parámetros para saber si hay avances o retrocesos en su combate?, ¿cuál es el objetivo político de por medio? ¿cuáles son los medios y las formas para alcanzarlo?, ¿cuál es la dinámica actual de las relaciones cívico-militares y cómo tendrían que ser?, ¿qué mecanismos y contrapesos se tendrían que implementar para mejorar dicha relación?, ¿de qué forma el uso de la fuerza contribuye al escalamiento de la violencia? Estas preguntas requieren ser tratadas con detalle, cuestión que será hecha en las siguientes entregas.

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Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Fausto Carbajal

Internacionalista. Actualmente cursa la Maestría en Estudios de Guerra en el King ́s College London, Gran Bretaña. Se ha desempeñado en el servicio público, particularmente en las Secretarías de Relaciones Exteriores y Gobernación.

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