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Tecnología vs fraude electoral

Por: Verónica Jaso



La tecnología siempre encontrará la manera de sobrepasar la ley. Uno de los más claros ejemplos se llevó a cabo en las elecciones intermedias de 2015, dónde miles de mexicanos eligieron gobernadores, diputados, presidentes municipales y delegados. Tres días antes de las votaciones, es decir, durante el periodo de veda electoral, dónde queda estrictamente prohibido para los partidos hacer campaña, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) difundió en Twitter propaganda a su favor por medio de tuits de personajes famosos que compartían el hashtags cómo #MéxicoVerde, #PontedeVerde y #Verdesicumple, entre otros. Dentro de las figuras involucradas se encuentran el ex entrenador de la selección mexicana, Miguel “el Piojo” Herrera, y los deportistas Oribe Peralta y Julio Cesar Chávez. También se encuentran cantantes como Alex Sytec y Glora Trevi y personajes de los medios como Inés Sainz y Galilea Montijo y Ninel Conde (Ordáz, 2016; Animal Político, 2015).

Ante tales actos, se creó una controversia con respecto a si estos hechos vulneraban la veda electoral o eran parte de la libertad de expresión de estas figuras públicas. De igual forma, no estaba claro quién o quiénes debían de ser sancionados y si era posible hacerlo. Posteriormente se estableció que se abriría un proceso de averiguación en contra del PVEM para así conocer si hubo remuneraciones a los famosos por apoyar a este partido. Como resultado, El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), determinó que al haber difundido más de 163 millones de mensajes a través de 36 cuentas de Twitter, el sancionado sería el Partido Verde con 7 millones de pesos por estrategia propagandística en un periodo prohibido para realizar campaña (Ordáz, 2016; Animal Político, 2015).

Fuente: La Izquierda Socialista
Fuente: La Izquierda Socialista

A pesar de la multa, el daño era definitivo. Una sanción monetaria no podía revertir una posible ventaja de los candidatos del PVEM sobre sus contrincantes. Estos esfuerzos clandestinos que pretenden cambiar los resultados, son ciertamente fraude electoral (Lehpucq, 2003). El caso del PVEM pudo no haber modificado radicalmente los resultados de las elecciones, no obstante, esta práctica puede persistir en próximas elecciones. Ante la situación ocurrida, se pueden notar dos principales conclusiones: primero, que este tipo de mecanismos de persuasión del electorado es y deberá ser considerado como fraude electoral y, segundo, que la ley siempre será superada por tecnología.

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El fraude electoral es la manipulación del proceso electoral que desbalancea el terreno de juego y no permite el desarrollo de unas elecciones libres y competitivas (Birch 2012). Bajo esta definición, entrarían los hechos suscitados en las elecciones de 2015 por el PVEM. En la literatura sobre fraude electoral, es común encontrar contenido sobre las manipulaciones electorales más conocidas y recurrentes: rellenar las urnas, alterar los resultados, alterar las listas de votantes, comprar de votos, crear obstáculos para el registro de votantes y para que los candidatos se registren, intimidar al electorado o idear técnicas para sufragar múltiples veces, entre otras (Simpser, 2013). No obstante, aún hace falta literatura relacionada con los medios de comunicación y, en especial, hacia la manera en que las redes sociales cumplen una función que muchas veces puede sobrepasar la línea de lo legal en cuanto a reglas electorales.

El problema radica en que si bien no existe una regulación que vaya de la mano con la tecnología, también es imposible que esta mantenga el ritmo para investigar y sancionar actos como los llevados a cabo por el PVEM. En un sistema globalizado, como dijo Mark Zuckerberg, es inevitable regular las redes sociales. Por ejemplo, si se decidiera sancionar además de los partidos a las figuras públicas por apoyar a partidos políticos en periodo de veda electoral, entonces se desencadenarían, al menos, dos problemas: 1) definir qué constituye una figura pública y si ésta tiene la capacidad de influenciar en las elecciones y 2) cómo y de qué manera serán sancionadas estos personajes por dichas acciones.

Por ejemplo, sancionar al ‘Piojo Herrera’ parecería fácil; es una figura pública que obtuvo muchísima relevancia antes de las elecciones de 2015 por su desempeño como entrenador de la selección mexicana en el mundial llevados a cabo meses antes y que tanto es mexicano, como vota y reside en su país de origen. Bajo este escenario, considero entendible que pueda proceder una sanción jurídica en contra de él, como figura pública. No obstante, si esto llega a convertirse en ley, entonces podría darse que en un futuro figuras públicas no mexicanas que residan en otro país hicieran propaganda a favor de un partido político mexicano en periodo de veda electoral.

 

Entonces, ¿cómo es que se podría sancionar a Shakira, cantante colombiana, tuiteando desde su casa en Cataluña promocionando al PVEM durante tres días de veda electoral? En este caso, ni el Estado mexicano, ni el colombiano, ni el español tendrían forma de sancionar a Shakira por sus actos. Lo mismo sucede con figuras públicas mexicanas viviendo en el extranjero como Salma Hayek o Kate del Castillo, residentes estadounidenses, con influencia sobre la población mexicana y sin ánimo de regresar a territorio mexicano. En este caso, así llegaran a modificar algún comportamiento electoral, estas figuras públicas no podrán ser sancionadas por haber participado en un fraude electoral ya que ni las leyes mexicanas, ni las extranjeras prevén, persiguen o sancionan actos de este tipo.

De igual forma, vale la pena ir más allá de sancionar a figuras públicas o el mismo Partido Verde. ¿Qué pasa cuando ni siquiera conocemos el verdadero responsable por el fraude? Es decir, si en lugar de considerar campañas a favor de un partido o candidato, las propagandas se enfocaran en deslegitimar a una persona en específico tal como las llamadas campañas “sucias”.

¿Qué pasa si en veda electoral de las próximas elecciones se lleva a cabo una campaña sucia en las redes sociales por parte de figuras influyentes en contra de López Obrador? ¿Cómo determinar la autoría intelectual de dicha campaña? No sólo es una tarea sumamente difícil señalar la procedencia del acto que tiene el potencial de influir indebidamente en el ejercicio del voto y preservar la equidad en la contienda electoral, también es una conducta imposible de frenar. Es decir, si en el periodo de veda electoral Kate del Castillo y Salam Hayek, tuitean en contra de López Obrador resultaría muy difícil determinar si fueron contratadas por el PAN, el PRI, algún privado, una mezcla de las anteriores o están actuando en voluntad propia.

Más aún existe un precedente de las elecciones de 2015, dónde la multa a pagar por el PVEM fue de tan sólo 7 millones de pesos. Ahora, los partidos políticos tienen un incentivo para repetir este tipo de prácticas: 7 millones de pesos es un precio muy bajo para modificar los resultados a su favor.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Verónica Jaso

Egresada de la carrera de Políticas Públicas en el Centro de Investigación y docencia Económicas (CIDE) campus Región Centro. Interesada en temas de justicia penal, estudios de género y análisis político. Actualmente investiga el fenómeno de los feminicidios en México.

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