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Un grito de la historia desde la posmodernidad

Por: Emma Rubio



El punto de vista que nos muestra Fredric Jameson con respecto a la posmodernidad es de suma muy interesante. El teórico estadounidense menciona los siguientes puntos como características constitutivas del posmodernismo:

  1. Nueva superficialidad que encuentra su prolongación tanto en la teoría contemporánea como en la nueva cultura de la imagen y el simulacro.
  2. Debilitamiento de la historicidad cuya estructura es esquizofrénica.
Fuente: cambiopolitico.com
Fuente: cambiopolitico.com

Un tipo nuevo de “emocionalidad” intensidades. (Corporización de un sistema económico internacional nuevo) Un ejemplo muy claro es precisamente la visión de la corporación vista como una persona. Lo cual se analiza en el gran documental The Corporation este gran documental Canadiense del 2003 de Mark Achbar.

Estoy en total acuerdo con Jamenson cuando dice:

“Esta cultura posmoderna global, que es, sin embargo, norteamericana, es la expresión interna y superestructural de un nuevo momento de dominación militar y económica de los Estados Unidos en todo el mundo”.

Jamenson nos habla de una realidad vertida en la dinámica del simulacro, lo cual es muy certero, nos hemos dejado llevar por todo aquello que oculta nuestros más íntimos deseos dejando de ser lo que somos para ser lo que debemos ser, esta es la dinámica global del mercado y de que la historia pasa de ser todo un acontecimiento lleno de adornos y no en sí el hecho como tal, la historia se ha convertido en un espectáculo, esto es tan claro como el hecho de poder estar comiendo en casa y simultáneamente en tiempo real ser testigos de una masacre bélica. Ser testigos pasivos, esa es la intensión precisamente, vacunarnos ante el dolor del otro; de tal modo que lo veamos como lo cotidiano, lo “normal” en estos tiempos difíciles. Bien quizá me estoy viendo más extrema que el mismo Jamenson pero es que sin duda es importante que si vamos a abordar la realidad desde un pensamiento crítico, seamos realistas.

La imagen es invariablemente lo importante, sin importar la esteticidad de ésta, lo que importa es lo que la imagen en si misma comunique, lo cual es la intención de cosificar, todo se convierte en mercancía, la personalidad termina siendo un concepto olvidado, un concepto sin cabida en la sociedad que tan sólo busca sentirse protegida y segura en sus más personales deseos. Es sin duda muy afín la postura de Eagleton y su concepto de posmodernidad, pues ambos nos plantean esta realidad del simulacro de lo superficial esto que a varios ha preocupado, se me viene en mente también Lipovetski, Baudrillard y su idea de simulacro, Paul Virilio con su postura estética de la mentira, buen punto como para abordar un pensamiento crítico con respecto a la realidad partiendo del marxismo, algo preponderante y significativo para todas estas nuevas izquierdas que están gestándose.

Ambos teóricos desde sus propios conceptos nos dan una radiografía de lo que estamos siendo y haciendo como humanidad, el ámbito histórico es algo por demás determinante, desafortunadamente vivimos en un mundo en donde ya la gente no está preocupada por conocer la historia y quien no conoce su historia no puede construir su personalidad de ahí que cada vez sea más fácil manipular a toda una sociedad. Ya no hay un nacional- socialismo ahora hay un impero global en donde la economía determina más que la ideología política. Hay una falta de fundamento histórico o mejor dicho de conciencia histórica. Este concepto que de verdad creo que es importante enaltecer debido a que el hombre no está siendo consciente de que es uno, el autor del proceso histórico. No se fomenta la corresponsabilidad con respecto a los hechos y la realidad que habitamos.

La postura de Jamenson me ha parecido muy importante pues nos lleva hacia los horizontes de la parafernalia, del patische, de lo falso como lo legítimo, lo cierto, lo verdadero. Ciertamente andamos caminando por el sendero de lo incierto, de la incertidumbre, de ahí que sus dos vías me parezcan pertinentes: la de una política cultural contemporánea y la de la creación de una genuina cultura política; la cual retomando a Eagleton, bien puede partir de un marxismo legítimo y con esto quiero decir que se trate de un marxismo que en verdad sea una práctica.

Démonos cuenta de cómo el pensamiento critico nos dota de conciencia ante cualquier barbarie e injusticia cometida. De algún modo, nos lleva a desear ver más allá del horizonte próximo. Sin embargo, el pensamiento crítico anda brillando por su ausencia, esos grandes teóricos de Frankfurt se plantearon repensar a la humanidad después de lo acontecido en Auschwitz se consideró en ese entonces que otra tendría que ser la humanidad ante los resultados de tal barbarie pero hoy, hemos sido testigos de muchas más barbaries, y lamentablemente no se ve que tenga fin, pues al parecer la humanidad no ha aprendido de su propia historia.

Habrá que repensar la nueva noción antropológica, replantearnos el propio sentido de la existencia y permitirnos dar ese grito que la historia nos está reclamando.

Acerca de Emma Rubio

Nacida en la CDMX pero hace años que no la habita. Filósofa de formación con especialidad en Hermenéutica. Maestría en Educación especializada en Teoría crítica. Es amante de la música clásica y del heavy metal así como gran admiradora del arte en general. Lleva más de 14 años impartiendo diversos cursos y tratando de transformar vidas comenzando con la propia. Su trabajo más trascendente ha sido: Existir.

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