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Una cuestión de tiempo

Por: Irak López Dávila


Dice mi amigo Agustín que la recién aprobada y publicada Constitución de la Ciudad de México es producto de un Constituyente viciado de origen, con 40 diputados designados por dedazo. Que es un documento que no alcanza a reconocer la soberanía de sus habitantes, que el derecho a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) ya lo teníamos, al igual que el reconocimiento al matrimonio igualitario y a la muerte digna.

Argumenta también que la política social desde hace tiempo ya había alcanzado el carácter universal en adultos mayores, jóvenes y escolares en condición de orfandad. En suma, que no nos den gato por liebre. De la misma manera, Mario cuestiona la falta de legitimidad en la reforma de la ciudad por la composición de la Asamblea y por la abstención del 72% que hubo en la elección de 2016. “No es lógico que la Constitución de la CDMX prevea los mecanismos de participación ciudadana más amplios y que el propio texto constitucional no sea ratificado mediante referéndum”, dice mi amigo.

FOTO: fluentu.com
FOTO: fluentu.com

Tanto Agustín como Mario proponían que la Constitución fuera aprobada por voluntad popular antes de ser promulgada. Agustín de plano plantea que en el 2018 hay que derogarla y convocar a otro Constituyente, donde todos los diputados sean electos y cuenten con respaldo popular. Mientras tanto, no es más que una ley reglamentaria para él.

Por otro lado, el día de la terminación de los trabajos de la Constituyente, el Jefe de Gobierno declaró que el documento aprobado contaba con el 90% de su proyecto enviado, y el mismísimo Raúl Flores (Presidente del PRD-CDMX) tuvo la osadía de decir que se incluyó en la Constitución el 95% de las propuestas de Mancera. Con Mario y Agustín comparto casi todo su razonamiento. Con Mancera y Flores nada.

Yo creo que el texto aprobado pudo ser más ambicioso, innovador, progresista y con nuevos paradigmas. Debió haber incorporado más derechos de 3ª y 4ª generación. El Internet debió haber sido reconocido como derecho; el voto a los 16; por supuesto el referéndum de la propia Carta Magna; la renta universal para la dignidad de la gente; el planteamiento hacia una economía digital para generar más riqueza, competitividad y reducir desigualdades; mecanismos novedosos para la economía informal y el sistema de pensiones; cero basura; cero corrupción; y cero pobreza con un sistema de protección social disruptivo y con salidas para otorgarle la mayoría de edad y la responsabilidad en materia hacendaria y financiera a las futuras Alcaldías.

Ciertamente nada de esto pasó, pero sí nuevos asuntos como la equidad de género en los gobiernos de las demarcaciones; la participación de los jóvenes en los Concejos; la silla ciudadana en el Cabildo; los principios de gobierno digital y parlamento abierto; un consejo ciudadano en el Poder Judicial; el plebiscito, referéndum y la revocación del mandato; los derechos de los pueblos, barrios originarios y comunidades indígenas; el derecho al agua y su no privatización; el fin y uso social del suelo y la vivienda; la ciudad de las niñas y los niños; la planeación y la prospectiva para la ciudad; los derechos para las mujeres, la comunidad LGBTI y los seres sintientes; y la progresividad de la política social.

Sin dudarlo creo que esta Constitución es mucho mejor que la propuesta original de Mancera y de lo que esperaban sus aliados, que a toda costa buscaban que casi no se le movieran las comas a sus párrafos. Y claro que hay una agenda pendiente y extensa. Sin embargo, esta Constitución es la más avanzada del país y es útil para comenzar el cambio de época.

A Mario y a Agustín les diría que si pudiéramos viajar en el tiempo, podríamos volver a insistir y convencer mejor a la ciudadanía para que participara, para que enviara más propuestas, para que sólo hubiera diputados electos y para que lográramos una fuerza mayor que provocara el referéndum.

Pero esa capacidad de regresar, aunque sea a momentos y lugares en los que se ha estado antes, sólo la he visto en las películas, como aquella en la que Tim Lake tiene esta habilidad sobrenatural que utiliza para recomponer sus errores y mejorar su vida amorosa.

Como en About Time, a mi también me gustaría tener ese don especial, tanto para mi vida personal como para la de la ciudad y el país. Por lo pronto, sólo nos queda confiar en nuestros instintos, conectar los puntos hacia delante y provocar un mejor futuro.

Estoy seguro que llegará.

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Irak López Dávila

Irak es representante electo del Comité Ciudadano del Centro Histórico. Fue candidato a Diputado Local por el DF y es miembro del Comité Directivo Nacional del Movimiento Progresista. Director fundador de PUNTOGOB, despacho de consultoría en e-Government, y en innovación gubernamental. Fue Coordinador General de Modernización Administrativa del GDF. Es Licenciado en Economía (ITESM) con estudios de Maestría en Políticas Públicas (ITAM). Cursó el diplomado en Dirección Estratégica de Instituciones Públicas de la Universidad de California, Berkeley –Goldman School of Public Policy– y diplomado en Gobierno Electrónico impartido por la Korea Agency for Digital Opportunity and Promotion –KADO- en Seul, Corea del Sur.

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