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¿Y si hacemos una revolución educada?

Por: Emma Rubio


Hay un falso sentido de urgencia que domina el discurso humanitario liberal-progresista, ya lo dice Zizek y es que son tantas las cuestiones que surgen hoy en día tan sólo con mirar alrededor. La educación es una de esas cuestiones y de la que me ocuparé en el presente texto. Pero antes de abordar la temática intentaré dar un esbozo breve de nuestro contexto social pues es de ahí, de donde se da nuestra construcción como sujeto.

La educación al alcance de todos” discurso falaz desde su esencia pero que ha venido funcionando para que en efecto, todos aquellos comunistas liberales subsanen sus culpas y por ende, sonrían a la vida como en exigencia de que ésta les debe seguir sonriendo. Ya lo describe de un modo bastante claro Zizek “Grandes ejecutivos con espíritu de protesta es decir (geeks) contraculturales que se han hecho con grandes corporaciones. Cuyo dogma es una versión nueva y posmoderna de la vieja mano invisible del mercado de Adam Smith [1].

FOTO: egs.edu
FOTO: egs.edu

Desde Cultura y Simulacro, Baudrillard dice que vivimos en la pantalla. Si, estamos inmersos en la gran pantalla del espectáculo, del altruismo capitalista en donde lo que se ve es un grupo de grandes “exitosos” agradecidos con la vida. Por ende, buscan dar sentido a su vida sacando lo mejor de sí mismos en las crisis humanitarias. Filántropos de doble discurso, pues anulan de sus mentes a la clase trabajadora que explotan diariamente. Poniéndose de este modo la máscara humanitaria que pretenden oculte la explotación económica. Su obra de caridad no es sólo una idiosincrasia personal sino el punto de conclusión lógico de la circulación capitalista permitiendo así, el retraso de la crisis de su sistema.

¿Educación con calidad para todos? ¿Será posible realmente en esta tiranía del S. XXI llamada democracia? Una democracia que controlan los agentes de la violencia estructural que crea las condiciones de explotación; filántropos que donan millones para la educación tolerante y a la vez arruinan la vida de miles de personas. Vaya contradicción social, contradicción que parece ir en contra de nuestra comprensión espontánea de que todos somos humanos, con las mismas esperanzas, las mismas necesidades básicas, los mismos miedos y penurias. Con el mismo derecho al respeto y a la dignidad. El concepto de humanidad se ha convertido en un concepto abstracto, nebuloso. Un concepto que parece se pretenda, lleve en su esencialidad la alienación.

La humanidad del S. XXI, sin duda atraviesa una gran crisis de perversión. Una perversión llamada violencia. Una violencia que nos ejercen en forma de temor. “¿Para que sirve nuestra celebrada libertad de elección cuando la única opción está entre aceptar las prohibiciones y una violencia (auto) destructiva? “.[2] El capitalismo es el primer orden socioeconómico que destotaliza el sentido, su verdad es una verdad sin sentido. Su discurso oficial esta sostenido en fantasías obscenas, brutales, racistas y sexistas que sólo aceptan la censura. Estamos en la época de construcción de muros que defienden a las naciones unas a otras de la marea inmigrante ¿Acaso no comprenden que el único “muro” efectivo es que la gente no deseé escapar de modo desesperado de su propio mundo? El racismo real es la manifestación desplazada acerca de la explotación capitalista.

“Todos tienen derecho a la educación”, pero si históricamente ya es claro que los derechos humanos son una farsa, como dice Zizek: son en realidad el derecho de los propietarios “blancos” a intercambiar y explotar en el mercado a los trabajadores y mujeres con total libertad, así como ejercer la dominación política.

¿Qué ha pasado con la educación? Es claro que todos desde pequeños y que hemos ido al colegio se nos enseñó a amar nuestra patria por ser un país libre y soberano, un país que lleva a cuestas el logro de una independencia y que hoy, nos mantiene en la paradoja de desear o elegir con libertad cuando lo que debemos elegir es obligatorio. Nos obliga a mantener la apariencia de que hay una libre elección cuando no existe, sino que depende en sentido estricto de la noción de gesto simbólico vacío, una oferta que debe rechazarse. Y son las costumbres impuestas las que nos van conformando la identidad que por lo regular es bastante diferente a nuestra propia percepción de lo que somos realmente.

La educación a mi parecer, es la esfera social en la cual podemos depositar nuestra esperanza ante esta funesta realidad, es a través de ella que pretendemos proponer una lucha emancipadora, pues no son las culturas o la identidad las que logran unir las manos y esfuerzos sino el reprimido, el explotado y el que sufre. Son esas partes sin parte las que se logran unir en una lucha compartida. La educación no puede ni debe fomentar la violencia y el hecho de no hacer nada al respecto es lo más violento que puede hacerse.

[1] [1]ZIZEK Slavoj. Sobre la violencia, seis reflexiones marginales. Paidós, Buenos Aires 2009.

[2] Ibid. P.48

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Emma Rubio

Nacida en la CDMX pero hace años que no la habita. Filósofa de formación con especialidad en Hermenéutica. Maestría en Educación especializada en Teoría crítica. Es amante de la música clásica y del heavy metal así como gran admiradora del arte en general. Lleva más de 14 años impartiendo diversos cursos y tratando de transformar vidas comenzando con la propia. Su trabajo más trascendente ha sido: Existir.

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