El principio del tiempo / Opinólogía / Y… ¿si nos seducimos?

Y… ¿si nos seducimos?

Por: Emma Rubio


 

La seducción es un concepto interesante, abordarla desde la filosofía; nos permite revalorizar sus diversas connotaciones y desde las cuales es que se ha conformado el imaginario colectivo. La etimología de “seducción” proviene
del latín se-ducere que quiere decir separar del “buen camino”, “desviar del bien” o “empujar al error”. Para el siglo XVII, el término ya tiene una connotación religiosa derivada de la moral cristiana, en la cual la seducción (seductio), como sustantivo, se entiende como corrupción o maniobra falsa. Pero si bien estamos frente al significado que actualmente guarda la seducción, desde la Vulgata, es decir desde la traducción de la Biblia hecha por San Jerónimo directamente del hebreo al latín entre finales del siglo IV y principios del siglo V, seducere es traducido del griego apa- táo que significa engañar, defraudar, traicionar. Ahora bien el verbo seducere (seduco, seduxi seductum) se compone del prefijo se-sed, que significa separación, alejamiento o privación, y los prolíficos significados
de ducere (duco, duxi, ductum), que aportan a tantas palabras los sentidos de llevar con un fin, atraer hacia sí, dar origen (conducir, producir, aducir). Su significación es negativa, desde el Génesis de la Vulgata, donde San Jerónimo describe cómo la serpiente “seduce” a Eva, hasta nuestro tiempo.


Lucas Cranach the Elder: “Adán y Eva” (Adam and Eve), 1513 Foto: irea.wordpress.com
Lucas Cranach the Elder: “Adán y Eva” (Adam and Eve), 1513 Foto: irea.wordpress.com

La historia del génesis genera el matrimonio entre el concepto serpiente y mujer y por ende, a la mujer con la tentación para cometer mal. Germinando de este modo, a una sociedad incapaz de concebir a la seducción como algo positivo, enriquecedor ni mucho menos, como algo necesario para la existencia. La seducción se ha convertido en un mecanismo de manipulación, un ejemplo claro lo vemos en el ámbito político mercantil que utiliza la seducción como un valor de intercambio comercial para acrecentar su poder. Jean Baudrillard ha estudiado los aspectos sociológicos en los cuales se encubre el símbolo y el emblema de lo comunicado para dejar ver el aspecto estratégico y escabroso que opera en el simulacro de la vacuidad de las sociedades de consumo. Utilizando la seducción para dicho ejercicio poco ético.

La seducción no tiene tan sólo connotaciones manipuladoras de dominación sino que al contrario, como en la química, en la física y en las pasiones, la seducción con sus fuerzas de atracción y repulsión predomina de forma originaria. La seducción pensada como fuerza permite concebir una racionalidad que sobrepasa los canales lógicos reintroduciendo lo sensible y el afecto en las concepciones racionales para pensar una nueva subjetividad.

La seducción tiene un plano ontológico, es parte constitutiva de nuestro ser el hecho de ser seductores, en nuestro imaginario se construye como se construye la capacidad artística, arte y seducción son un binomio bastante atractivo. Gaston Bachelard nos dice que el imaginario construye la realidad y no es tan sólo una capacidad de creación artística, sino “la fuerza misma de la producción psíquica” y
 una capacidad estructurante del sujeto. Divergiendo del racionalismo dogmático y siguiendo una tradición filosófica en donde la vida es creadora de dinamismo, la seducción se presenta como intuición y en la imaginación como capacidad creadora.

La seducción contiene una ontología del ser-atraído como producto del aparecer sensible, que nos invita a ser parte del exterior. Una de los tantos flagelos de nuestra educación es el haber sido formados desde esa interpretación judeo-cristiana en la que la seducción es maligna y no debe formar parte de nuestro ser. Cuando lo más sano y natural es concebirla como parte de lo que nos conforma como seres vivos. Sin embargo, la seducción también la han solamente enfocado en el ámbito de la instrumentalización y su negatividad reapropiada para dimensionar el juego de la estrategia, la imposición y la dominación. Por eso, para el andamiaje de poder, la seducción es el dispositivo por excelencia de las estrategia psico-sociales. La seducción vista como un dispositivo, permite la de-subjetivación para el consumo y la reproducción.

En realidad, la seducción une conceptos e imágenes, deseo y atracción. La atracción de la seducción guarda el enigma del afecto y nace en la humanidad que descubre en sus instintos la particularidad que lo realiza y le potencializa su ser. Es justo, una erótica de la vida que nos permite sucumbir a lo más auténtico de nuestra naturaleza. Y a ti ¿te gusta seducir?

Mexican Times es un medio plural en el que convergen distintos tipos de ideologías, en ese sentido, las opiniones vertidas en la sección #Opinología son responsabilidad de quien las emite y no necesariamente reflejan el punto de vista del medio.

Acerca de Emma Rubio

Nacida en la CDMX pero hace años que no la habita. Filósofa de formación con especialidad en Hermenéutica. Maestría en Educación especializada en Teoría crítica. Es amante de la música clásica y del heavy metal así como gran admiradora del arte en general. Lleva más de 14 años impartiendo diversos cursos y tratando de transformar vidas comenzando con la propia. Su trabajo más trascendente ha sido: Existir.

Te puede interesar

#Opinóloga

Hagamos el amor y ya

Comparte en WhatsApp Hoy me entrego a la seducción del mundo, siento como el viento ...

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>